sábado, 19 de noviembre de 2011

Karla Wheelock, la mexicana que conquistó la cumbre…

“Tu actitud define tu altitud”

"Your attitude defines your altitude"


Hoy sentimos especial orgullo de dedicar este espacio a una mujer y más por ser mexicana, porque ella ha enfrentado y salido avante de retos que muy pocos han conquistado en todo el mundo y en toda la historia. Es una auténtica triunfadora, una persona que ha alcanzado su éxito y que es un testimonio vivo de que los sueños -por más altos que se vean- se pueden alcanzar y hacer realidad si se tiene la actitud para ello. Ella es...

Karla Wheelock la mexicana que conquistó la cumbre…

Compilado por Graciela Sepúlveda

Hace días hojeando una revista mientras le cortaban el cabello a mi hija me topé con un artículo sobre una mujer de la cual había escuchado algo, pero al leer un poco más se me despertó mucho el interés por saber más de su vida y sus éxitos obtenidos y ahora te lo comparto…

Karla Wheelock Aguayo nació el 14 de abril de 1968, cuando tenía seis años de edad, su mamá la inscribió en el grupo denominado Girls scouts, donde les enseñan a las niñas muchas cosas importantes sobre la naturaleza, las niños aprenden a quererla y a respetarla, a cuidarla; las llevan a las montañas cercanas, hacen largas caminatas y trepan cerros, acampan al aire libre y les enseñan algunas técnicas básicas de supervivencia en el campo.

Desde ese entonces, se despierta en Karla el amor a la naturaleza, al montañismo y al deporte. Encuentra en la naturaleza un refugio, en la montaña una meta y en el deporte un desahogo y el elemento indispensable para sentirse bien física y mentalmente. Entre sus deportes favoritos están las caminatas en el campo, la natación y la bicicleta de montaña.

Dr. Ricardo Torres Nava
En una ocasión, Karla leyó en una revista deportiva que el Dr. Ricardo Torres Nava había alcanzado –lo que muy pocos en toda la historia- la cima del Everest, él era originario de Nueva Rosita Coah., y en 1989 tuvo el orgullo de ser el primer mexicano en lograr escalar la cumbre de la montaña más alta del mundo. Para Karla era asombroso que una persona nacida y educada en un municipio minero, que se encuentra en medio del desierto, en donde el verano es tan caluroso que alcanza los 40° C., además de que el calor y la sequía duran muchos meses, hubiera sido capaz de escalar la montaña más alta del mundo, con un clima totalmente opuesto al que estaba acostumbrado -y se dio cuenta que, cuando una persona se traza una meta, cuando se tiene un sueño, un ideal y realmente lucha por alcanzarlo, puede llegar a hacerlo realidad, por imposible y lejano que parezca-. A partir de ese momento, Karla empezó a forjarse la meta de, ella también llegar a la cumbre de la montaña más alta del mundo. – nunca se sabe por dónde te va a llegar la inspiración o que te va a despertar el sueño que tienes dentro de ti, y que te va a hacer desearlo tanto e ir llevando a cabo las acciones que te hacen que lo puedas lograr, yo creo que hay que estar muy atento a cada oportunidad que se nos da cada día porque tal vez alguna de ellas nos lleve a eso que tanto anhelamos -.

Karla era una muchacha muy aplicada, estudió becada la preparatoria en el ITESM de Saltillo, y después decidió estudiar la carrera de Derecho en la Facultad de Jurisprudencia de la UAC, cuando se recibió de abogada lo hizo con mención honorífica. Karla empezó a trabajar durante las vacaciones de verano como instructora de supervivencia en el campo, precisamente en esta etapa de sus estudios, en cursos dirigidos a niños. Los niños siempre le han gustado mucho y aprovechaba esos campamentos para convivir con ellos, para enseñarles lo que sabía del campo y de las estrellas, ya que la astronomía es otra de las grandes pasiones de Karla. Le gusta observar las constelaciones y, por lo tanto, aprendió a orientarse gracias a ellas. – Poco a poco se va encaminando a su objetivo-.

Cuando Karla terminó sus estudios universitarios, fue contratada por la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial (SECOFI) en la ciudad de México, entonces se cambió a vivir al D.F. Poco a poco, empezó a ahorrar para poder financiar sus primeras excursiones, además de que seguía practicando sus deportes favoritos, y logró ingresar a los clubes España y Alpino Mexicano en el D.F. Después trabajó en "Los Pinos" en la oficina encargada de gestionar las audiencias para el público.

Después regresó a trabajar a la SECOFI y, durante un tiempo también trabajó para Altos Hornos de México (AHMSA). De cada trabajo que desempeñaba, Karla obtenía muchas enseñanzas que las iba guardando dentro de sí y que le reafirmaban su deseo por ser alpinista, la retroalimentaban y la motivaban por lograr su sueño. –de todo lo que hacemos cada día podemos aprender cosas que nos pueden servir más adelante para obtener nuestros sueños, nunca hay que despreciar ningún tipo de enseñanza que tengamos o que se nos quiera dar-.

Siempre procuró intercalar su afición de alpinista con el trabajo, por lo que en 1991 escala el Popocatépetl -5,452 metros sobre el nivel del mar,(msnm)--, el Iztaccíhuatl-5,248msnm-- y el Pico de Orizaba -5,700msnm--. Posteriormente, asciende el Cotopaxi, el Ilimanl, el Citlaltepetl y el Nevado de Toluca. El 29 de diciembre de 1993 alcanza la cumbre del Aconcagua, la montaña más alta de América, de 6,959msnm, todo esto lo hacía cargando un promedio de 17 kilos en la espalda, un trabajo muy duro, pesado y cansado, un reto muy grande por vencer. –pero cuando se hace con el entusiasmo y cariño que lo hacía Karla esta carga se aligera, igual que cualquier otro sueño que podamos tener y que tal vez para otros sea un gran trabajo, pero hecho con amor y pasión todo cambia-.

Karla tenía que seguir en su trabajo, pero también debía seguir con el entrenamiento alpino y, en 1996, alcanza la cima del Cho Oyu-8,282 msnm -que se encuentra en el Himalaya (En el continente asiático). Con este ascenso, Karla se convierte en la primera mujer Latinoamericana y, por tanto, mexicana en llegar a dicha montaña y lo logró sin oxígeno complementario, lo cual significó un gran esfuerzo extra pues a esa altura el aire solo contiene 7 % de oxígeno.

En 1998, Karla decide dejar su trabajo para dedicarse tiempo completo al alpinismo. Mayo y Octubre son los únicos meses del año en los que es posible el ascenso al Everest, por cuestiones climatológicas. El 19 de mayo de 1998, Karla pasa a la historia como la primera latinoamericana en llegar a la Cumbre Sur del Everest-8,748 msnm-la cumbre subsidiaria más alta del mundo. Sólo le faltaron 80 metros para llegar al techo del mundo y, si no lo pudo hacer, fue por dos razones muy importantes: la expedición se quedó sin cuerda suficiente para escalar y sin oxígeno. Decidieron regresar porque para Karla lo más importante de subir una montaña es bajarla, con el mismo profesionalismo que el ascenso. Regresar viva y completa, porque a esas alturas es muy fácil perder los dedos de las manos por congelamiento o perder pisada por la alegría de alcanzar la cumbre y con ello se corre el gran riesgo de morir.- que importante saber detenerse a tiempo cuando no es el momento adecuado aunque eso implique tal vez perder una oportunidad que habías esperado mucho tiempo, sin embargo, lo mejor está siempre por venir -.

Su siguiente expedición importante, en Octubre de 1998, fue al Manasl, con una altura de 8,154msnm. Salió con un equipo formado por rusos, búlgaros y colombianos, además de algunos mexicanos. El 25 de octubre, después de haber alcanzado los 6,600 metros, una tormenta de nieve los sorprendió por lo que decidieron regresar sin alcanzar la cima de "La montaña de los espíritus" que se encuentra en Nepal dentro de la cordillera de los Himalayas. El 26 de octubre, mientras descendían de la montaña, hubo una avalancha de placa (deslizamiento de nieve que con la pendiente adquiere mayor fuerza y tamaño); las decisiones en la montaña se toman en el momento y se debe reaccionar con rapidez, por lo que Karla se aferró con fuerza al piolet, que es un bastón de apoyo, y logró frenar su caída al caer en una grieta que la cobijó.

Sin embargo, dos de sus compañeros no reaccionaron con la misma rapidez y al no poder aplicar la técnica del auto rescate murieron en la expedición. Para los alpinistas es muy importante respetar a las montañas y conocerlas tan bien que, en un momento dado, saben que cuando la montaña dice NO, lo mejor es retirarse y no aferrarse a subirla, porque pueden perder la vida. –La preparación para lograr cualquier cosa que se desee es muy importante -.

A su regreso del Manasl, Karla continuó entrenando para estar en forma para el ascenso, por segunda ocasión, del Everest, por lo que subió en repetidas ocasiones el Pico de Orizaba, entre otras montañas. – hay que prepararse, prepararse y prepararse para logar nuestros objetivos y metas -.

El ascender a una montaña no es fácil: se instala un campamento base en el cual están un tiempo para aclimatarse. Posteriormente suben cierta cantidad de metros, establecen otro campamento y bajan. Esta operación la repiten varias veces para ir acostumbrando al cuerpo a la falta de oxígeno y para prevenir lo que se conoce como "el mal de montaña". El mal de montaña consiste en dolor de cabeza constante, vómito y hemorragia nasal entre otros malestares. También son propensos a la neumonía y a padecimientos bronquiales.

Cada integrante de la expedición está, generalmente, dentro de su casa de campaña; la soledad y el aislamiento los rodea, por lo que Karla aprovecha para tomar notas de todo lo que le sucede, de lo que pasa a su alrededor. También lee lo más posible sobre alpinismo, automotivación y astrología. Durante las noches observa las estrellas y siempre está en contacto directo con el Centro Meteorológico de Londres para tener la certeza de cuándo es el mejor momento para escalar la montaña.

Su alimentación en la montaña consta, básicamente, de comida deshidratada: frutas y frijoles deshidratados y nuez de la India, además de quesos de nuez y de higo de Parras Coahuila, que le proporcionan muchas energías. Derriten la nieve para poder tomar agua y nunca se desprenden de sus guantes, sus termales y sus botas. Karla debe cargar en su mochila lo mismo que carga un hombre porque su equipo es su vida. Su mochila pesa de 15 a 17 kilos, además de que debe saber colocar los trampones y el piolet con la misma destreza y seguridad que los demás. El haber logrado escalar, cargar y estar en la misma condición física y mental que un hombre, el haber logrado ascender a las montañas y descender viva y sana, ha sido producto de mucho esfuerzo, mucho trabajo, disciplina y tesón, lo que la ha llevado a ser respetada y reconocida por sus compañeros alpinistas, así como por los deportistas, periodistas y la comunidad en general.- cuando se toman las cosas en serio y con profesionalismo el respeto de los demás llega tarde o temprano -.

Según el tamaño de la montaña, son el número de campamentos que se instalan y, una vez que llegan al último campamento, descansan en él varios días y tratan de ahorrar la mayor cantidad de energía posible. Para subir a la cumbre salen de madrugada porque deben evitar que el sol derrita la nieve y se provoquen avalanchas. Al alcanzarla, únicamente permanecen en ella segundos. El intentar estar más tiempo les puede costar la vida, por lo que disfrutan de su éxito y de sentirse más cerca de Dios a lo sumo uno o dos minutos y, después, deben iniciar el descenso, sin dejarse llevar por la euforia porque, en esas condiciones un resbalón, y la muerte, es muy probable. El descenso lo deben hacer con seguridad, objetividad y precisión, con la meta de llegar a los pies de la montaña vivos y sanos y con ello, el éxito es doble y la satisfacción mayor. También deben permanecer en los campamentos cierto tiempo para acostumbrar a su organismo al oxígeno, de forma paulatina.

 En los períodos entre los ascensos, Karla ofrece conferencias motivacionales a escuelas, universidades y empresas que se lo solicitan. El patrocinio es fundamental para poder llevar a cabo dichas expediciones, lo cual no es sencillo de conseguir pero, poco a poco, ha ido alcanzando mayor reconocimiento lo que le ha ayudado a conseguir el financiamiento necesario para intentar llegar a  sus metas.

Karla logró el ascenso al Everest por segunda ocasión el 27 de mayo de 1999, siendo la primer mujer latinoamericana en lograrlo por la ruta norte que, según los expertos, es la ruta más difícil para ascenderlo, este ha sido uno de sus máximos logros, además de ser la primer mujer iberoamericana en lograr el Gran Slam de alpinismo, esto consiste en escalar las cumbres más altas ubicadas en cada uno de los siete continentes: : Aconcagua (6,962 metros sobre el nivel del mar) en América del Sur; el monte Elbrus (5,642 msnm) en el Cáucaso ruso; el monte Everest (8,848 msnm) en Asia; la montaña Kilimanjaro (5,893 msnm) en África; el monte Kosciuszko (2,228 msnm) en Australia; el monte McKinley (6,198 msnm) en Alaska y el monte Vinson (4,892 msnm) en la Antártida.

En su afán por llevar un mensaje de superación y motivar a la mayor cantidad posible de personas, hace algunos meses Karla publicó un libro titulado “Las siete cumbres”, para el cual tomó como base sus vivencias durante el Gran Slam. Cuenta con otro título editado anteriormente, “El tercer polo” sobre su ascensión al Everest.

Karla es madre de dos niñas, Valeria y María, considera que luchar cada día para sacarlas adelante es una gran responsabilidad y que es el alpinismo quien le ha dado la fortaleza para conseguirlo.

Karla comenta: Para triunfar se requiere determinación, preparación, entrenamiento y amor por la montaña; se debe amar la meta pero también los medios para llegar a ella; pocos están dispuestos a realizar todo lo necesario para lograrlo”, analiza. – que bien define el camino para alcanzar el éxito -.

Al referirse a los gastos que debe cubrir para cada una de sus expediciones, que continúan hasta la actualidad, expone que en promedio la cantidad asciende a 10 mil dólares, los cuales hoy por hoy cubre con el apoyo de firmas patrocinadoras y del gobierno, si bien “en su momento he vendido lo que he tenido, he invertido mi sueldo, mi trabajo, mi vida. Vale la pena. "Las cosas materiales se acaban o te las quitan, pero la experiencia de alcanzar la cima se queda contigo para siempre”, concluye.

 Finalmente, para ella, las montañas más grandes son las de la mente. El creer realmente que algo se puede lograr, el superar obstáculos, el ver la cumbre como una oportunidad de conquistarse a sí misma, y a los errores como fuente inagotable de conocimiento, son las primeras montañas que hay que conquistar.


Te invito a visitar la página de Karla y a ver la presentación de su libro “Las siete cumbres” sólo da clic en cada liga:

Sitio oficialhttp://www.karlawheelock.com/ 

Apreciaremos mucho si nos escribes un comentario sobre este reportaje.
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2 comentarios:

  1. Sensacional reportaje, que valentía de esta mujer, que gran fuerza y que espíritu tan disciplinado nos muestra, ante esto que puede ser imposible?

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