domingo, 12 de enero de 2014

Tres cosas que aprendí mientras mi avión se estrellaba...

Ric Elias tenía un asiento en primera fila en el vuelo 1549, el avión que hizo un aterrizaje forzoso en el río Hudson en Nueva York en enero de 2009 justo hace 5 años. ¿Qué pasó por su mente mientras el siniestrado avión caía? En este video grabado en TED, cuenta por primera vez en público su historia...

Te invito a verla en este video con subtítulos en español:




Transcripción completa en español:

Imaginen una gran explosión cuando estás a 900 Mts. de altura… Imaginen un avión lleno de humo…Imaginen un motor haciendo clac, clac, clac, clac, clac, clac, clac. Suena aterrador.

Bien, yo tenía un asiento único ese día. Estaba sentado en el 1D. Era el único que podía hablar con la sobrecargo de vuelo. Así que de inmediato la miré, y dijo: “No hay problema. Probablemente golpeamos algunas aves”. El piloto ya había virado el avión, y no estábamos tan lejos. Se podía ver Manhattan.

Dos minutos después, Tres cosas sucedieron al mismo tiempo. El piloto alineó el avión con el río Hudson. Generalmente esa no es la ruta. Apagó los motores. Imaginen estar en un avión y sin ruidos. Y luego dijo tres palabras - las tres palabras más desapasionadas que haya escuchado -. Dijo, “Prepararse para el impacto”. No tuve que hablar más con la sobrecargo de vuelo. Pude verlo en sus ojos, era terror. La vida se terminaba...

Quiero compartir con ustedes tres cosas que aprendí sobre mí mismo ese día. Aprendí que todo cambia en un instante. Tenemos esta lista de cosas para hacer antes de morir, estas cosas que queremos hacer en vida, y pensé en toda las personas a las que quería llegar y no lo hice, todas las cercas que quería reparar, todas las experiencias que he querido tener y nunca tuve. Mientras pensaba en eso más adelante, Me vino una frase, que es, “Colecciono vinos malos”. Porque si el vino está listo y la persona está ahí, lo voy a abrir. Ya no quiero aplazar nada en la vida. Y esa urgencia, ese propósito, realmente ha cambiado mi vida.

Lo segundo que aprendí ese día - y esto es mientras evitábamos el puente George Washington, que no fue por mucho - Pensé sobre, wow, Realmente siento un gran pesar. He vivido una buena vida. En mi humanidad y con mis errores. He tratado de mejorar en todo lo que hice. Pero en mi humanidad también di lugar a mi ego. Y lamento el tiempo que desperdicié en cosas que no importaban con personas que sí importan. Y pensé en mi relación con mi esposa, con mis amigos, con la gente. Y después, como medité en eso, Decidí eliminar la energía negativa de mi vida. No es perfecta, pero es mucho mejor. En dos años no he tenido una pelea con mi esposa. Se siente de maravilla. Ya no trato de tener razón; Elijo ser feliz.

Lo tercero que aprendí - y esto es como que tu reloj mental va descontando, “15, 14, 13″... - Ves el agua aproximarse. Estoy diciendo, “Por favor vuela”. No quiero que esto se rompa en 20 piezas ­como se ven en esos documentales -. Y mientras bajábamos, tuve la sensación de, wow, morir no da miedo. Es casi como que hemos estado preparándonos para ello toda nuestra vida. Pero fue muy triste. No me quería ir; amo mi vida. Y esa tristeza se enmarcó en un único pensamiento, que es, sólo deseo una cosa. Ojalá pudiera ver a mis hijos crecer.

Un mes más tarde, estaba en una actuación de mi hija - primer grado, no mucho talento artístico… todavía. (Risas) Y grito, lloro, como un pequeño. Y para mí, esa era toda la razón de ser del mundo. En ese punto comprendí, al conectar esos dos puntos, que lo único que importa en mi vida es ser un gran padre. Por sobre todo, la única meta que tengo en la vida es ser un buen padre. Se me concedió un milagro, de no morir ese día. Y se me concedió otro regalo, que fue la posibilidad de mirar el futuro y volver y vivir de otra forma.

A ustedes que están volando hoy, los desafío a que imaginen que lo mismo les pasa en su avión - y por favor que no sea así - pero imaginen, ¿y cómo cambiarían? ¿Qué es lo que harían, que aún esperan hacer porque piensan que van a vivir por siempre? ¿Cómo cambiarían sus relaciones y la energía negativa en ellas? Y lo más importante, ¿Están siendo los mejores padres que pueden?

Gracias.


Ric Elias (TED)