sábado, 4 de agosto de 2012

Su medalla es haber vencido a la adversidad… / His medal is having overcome adversity…


“No importa lo que hice en el gimnasio, sino cómo he llegado hasta donde estoy. Pero eso no es lo último que verán de mi, volveré porque soy un luchador”

“It doesn’t matter what I’ve done in there,” he said, gesturing to the arena floor. “It’s how I’ve got to where I am now. But that isn’t the last people are going to see of me. I’ll be back because I’m a fighter.”


Hoy les presentamos la semblanza de un joven en el camino del éxito, que venció a la adversidad y a su propio cuerpo; le dijeron que ya no iba a caminar y hoy es un competidor olímpico. Es la historia de...

Kieran Behan, el irlandés que desafió a la adversidad...

Compilado por Graciela Sepúlveda

Debe de haber muchas historias de triunfo sobre la adversidad en estas Olimpiadas de Londres 2012, aquí les comparto una de las más inspiradoras…

Kieran Behan nació el 19 de abril de 1989 y se enamoró de la gimnasia a muy corta edad años cuando vio los Juegos Olímpicos celebrados en Atlanta en 1996. Empezó a soñar en estar ahí algún día. A los 8 años empezó a tomar clases y mostró ser una gran promesa en esta disciplina.
Sin embargo, a los 10 años, todo lo que Kieran prometía se vio seriamente amenazado cuando un tumor benigno se encontró en su pierna. Su familia estaba tranquila pues el tumor no era de cuidado, sin embargo, durante la operación le dejaron un torniquete puesto mucho tiempo y muy apretado, causándole daño en los nervios de su pierna izquierda así como un dolor insoportable. Esto lo dejó confinado a una silla de ruedas y con el diagnóstico de los doctores de que no volvería a caminar, menos de seguir con la gimnasia. Fue un largo y penoso camino de rehabilitación, su mamá renunció a su trabajo para estar con él y ayudarlo, y después de 15 meses, volvió a caminar.

Kieran regresó al gimnasio, pero a los pocos meses sufrió lo que él llama su “extraño accidente”. Estando parado de manos en la barra más alta, se resbaló y se golpeó la cabeza. Esto resultó en un trauma cerebral y un daño severo en el canal vestibular de su oído interno, el órgano del balance, el que te dice si vas a la derecha o izquierda, arriba o abajo. Nuevamente el diagnóstico fue sombrío. “Tuve que ver un psiquiatra que me sentó y me dijo que era muy poco probable que volviera a caminar y que tenía que aceptarlo” comenta Kieran. Y otra vez se dedicó a probar que los doctores estaban mal. Esta vez el camino de regreso fue mucho más largo. Tuvo que aprender todo nuevamente, como sentarse en una cama de hospital, la coordinación mano-ojo, a comer, como cachar una bola, ser capaz de ver objetos moverse rápidamente sin desvanecerse. Para ayudarlo a eso su mamá lo ponía en su silla de ruedas junto a la ventana para que pudiera ver los carros pasar, seguirlos con la vista y mover la cabeza.

Cuando finalmente pudo regresar a la escuela lo hizo caminando primero con un andador, después con un bastón. En total, tres años pasaron antes de que se recuperara lo suficiente como para regresar al gimnasio y aun así todavía se desvanecía ocasionalmente. “El primer día que regresé estaba tan emocionado, como si fuera un niño esperando abrir sus regalos de navidad” dice Kieran.

Podríamos pensar que las cicatrices mentales que le quedaron a Kieran de su accidente lo podrían haber alejado o atemorizado al volver a practicar la gimnasia, pero él dice que fue un accidente tonto, y comenta “El cuerpo es más capaz de lo que nadie se imagina, pero la mente es la cosa más poderosa”, “No hay razón para tener miedo, porque amo la gimnasia – es probable que me haya hecho la persona que soy ahora. Si no fuera por la gimnasia, tal vez estaría en una silla de ruedas todavía”.

El camino hacia los Juegos Olímpicos no fue sencillo para Kieran. En los siguientes años se le rompieron un brazo, después una muñeca, y los ligamentos cruzados anteriores de las dos rodillas se le dañaron en el espacio de un año, sin embargo nada lo detuvo de obtener en el 2011 el Campeonato de la Federación Internacional de Gimnasia. Después de competir en el All Around en Tokio, ganó un lugar en el evento para poder calificar para las Olimpiadas de Londres 2012. El miércoles 11 de enero de 2012 fue confirmado que Kieran Behan representaría a Irlanda en Londres. Obtuvo el cuarto lugar en el Evento Final de Piso del evento para elegir a los competidores de Londres.

Behan es el primer gimnasta irlandés en calificar para las Olimpiadas en 16 años. En 1996 calificó Barry McDonald pero como comodín, lo que significa que Kieran hizo historia al ser el primer gimnasta Irlandés en calificar a través del proceso oficial.

Todo su caminar por los campeonatos de gimnasia fueron sin el apoyo económico de su país, por lo que sus papás y él hicieron todo lo que pudieron para obtener los recursos  tanto para su preparación como para sus viajes, dejaron de salir de vacaciones por 10 años, hacían ventas de pasteles, hacían rifas y lavaban carros, todo lo que se les ocurría además de vivir muy estrechamente. Afortunadamente cuando obtuvo su calificación para las Olimpiadas obtuvo un apoyo de 20,000 Euros para ayudar a su preparación.

El sueño de Kieran se hizo realidad y participa en Londres en sus primeros Juegos Olímpicos, “todo lo que puedo pensar es: ¿Estoy soñando? Díganme que esto está pasando en realidad” dice Kieran.

En Londres Behan compite en salto de caballo, barra horizontal y en su especialidad, ejercicios de piso. Sin embargo, el joven irlandés de 23 años no espera una medalla, o tal vez ni siquiera llegar a las finales. En lugar de eso, Behan espera que sus batallas puedan servir como una inspiración no solo a otros atletas, sino a cualquiera que esté enfrentando dificultades en su vida.

Kieran Behan y su entrenador Simon Gale
El sábado pasado, 28 de julio, hace unos días, Kieran compitió en las Olimpiadas de Londres 2012, y todo lo que había sufrido en su joven vida llena de heridas graves y de la recuperación de cada una de ellas le inundaron la cabeza. “Tenía cada emoción, cada recuerdo y de todo me di cuenta en ese momento” dijo con lágrimas en sus ojos. El sábado el valiente Kieran perdió la concentración y no pudo llegar a la final en ningún evento. “Siento mis piernas como si fueran de gelatina, pero al final del día, voy a mantener mi cabeza en alto con una sonrisa” dijo.

Al tener esta primera experiencia olímpica Behan no podía dejar de pensar en todo el apoyo recibido de familiares y amigos, ya que sin ellos nunca hubiera podido convertirse en el atleta olímpico que es. “No importa lo que hice en el gimnasio, sino cómo he llegado hasta donde estoy. Pero eso no es lo último que verán de mi, volveré porque soy un luchador” así se despidió Kieran de sus primeras Olimpiadas.

Kieran Behan, un hombre que luchó y luchó por lograr su sueño hasta que lo alcanzó, no le importó que le dijeran que no se podía, que ya no iba a poder caminar, que costaba mucho dinero y no alcanzaba, todo el dolor y sufrimiento que pasó para lograrlo valió la pena para él, además del apoyo de toda la gente buena que lo rodeaba, todo esto nos hacer darnos cuenta de que todos podemos alcanzar lo que nos proponemos, solo tenemos que tener un sueño y dirigirnos a él, porque si Kieran pudo, ¡nosotros también!

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