sábado, 10 de noviembre de 2018

Quiero ser el héroe de los niños

Geoffrey Canada
El Héroe de los niños…



Compilado por Graciela Sepúlveda

Me ha tocado conocer maravillosos mentores que han dejado huella en mi vida, sin embargo, cuantos otros que no deberían de haberlo sido nunca. Hoy quiero compartirles la semblanza de un gran hombre que pese a haber vivido en un ambiente hostil y dañino, supo salir adelante, y no solo eso, regresó a sus orígenes para mejorar y crear el ambiente en el que a él le hubiera gustado vivir, llevando su vocación de maestro al infinito y más allá, conozcamos a Geoffrey Canada…

Geoffrey Canada, nació en el sur del Bronx en Nueva York el 13 de enero de 1952. Su padre sufría de alcoholismo crónico y su madre, María, con el tiempo dejó a su marido, creyendo que sería más fácil educar a Geoffrey y sus tres hermanos por su cuenta. María era muy trabajadora y dedicada con sus hijos, pero la vida era muy difícil, y la niñez y juventud de Canada estuvo marcada por la pobreza, el crimen y la violencia. Geoffrey comenta: "Éramos muy pobres para vestirnos adecuadamente, teníamos calcetines y pantalones delgados, sin suéteres ni botas. No fue hasta años después que me enteré de que podría mantenerme caliente en el invierno si tenía la ropa adecuada”.

En una vida llena de penurias, Canada tuvo la suerte de tener una madre cariñosa que le inculcó valores fuertes, un profundo sentido de la responsabilidad, y la creencia en la importancia de la educación. Ella instruyó a sus hijos, les limitaba las horas de televisión que podían ver, les enseñó a leer, y se los llevaba a los museos y las marchas por los derechos civiles. Una mujer ambiciosa, que al final incluso ganó un título de maestría en la Universidad de Harvard. Cuando Geoffrey era adolescente su mamá lo envió a vivir con sus abuelos maternos, y fue su abuela quien le enseñó la dignidad aún en la pobreza, así como tener un profundo y espiritual amor a la vida más que a las cosas materiales.

Geoffrey fue un niño y adolescente muy brillante que sobresalió en la escuela y ganó varias becas, después de terminar su maestría en Harvard, Canada se unió a la Robert White School, una escuela privada para jóvenes problemáticos en la ciudad de Boston. Aunque tenía alguna semejanza con su escuela del sur del Bronx, pues los estudiantes eran pobres, estaban enojados, distanciados de la sociedad y preocupados por la violencia, la diferencia era que eran predominantemente blancos, en los que el racismo estaba profundamente arraigado. Canada encontró rápidamente que, inspirándose en sus propias experiencias de la infancia podía llegarles a estos niños, y se le asignaba a menudo la responsabilidad de los más problemáticos, los estudiantes violentos. En 1977, Canada fue nombrado director de la escuela. Trabajó para cambiar la propia cultura de la escuela, y establecer programas de reducción de la violencia.

En 1983, Geoffrey estaba contento, tenía un buen trabajo, sin embargo dejó Boston y regresó a Nueva York deseando salvar a los jóvenes cuyas vidas podrían ser brutalmente interrumpidas por las balas o asfixiadas por la desesperanza, tal como él lo había vivido, y decidió trabajar y vivir en Harlem y ofrecer a los niños un modelo a seguir. "Quiero ser el héroe de los niños", comentó "Los niños necesitan héroes, porque los héroes dan esperanza, y sin esperanza no tienen futuro." Encontró empleo en los Rheedlen Centers for Children and Families, como director del Programa de Prevención del Ausentismo Escolar del Instituto.

Los centro Rheedlen tenían al principio la misión de prevenir el ausentismo escolar en los niños entre 5 y 12 años, pero las necesidades que se veían en los alrededores fueron cambiando la misión y objetivo de estos centros y empezaron a involucrarse con las familias tratando de proveer unidad, seguridad y protección. Los problemas más graves que Canada veía eran: la pobreza, las drogas, las pandillas, hogares rotos, padres abusivos, escuelas pobremente financiadas, parques infantiles peligrosos, y la desesperanza.

Canada se daba cuenta de que los niños llegaban a sus casas asustados, buscando en sus padres una protección que no les podían ofrecer, que tenían que aceptar la realidad de un mundo violento, por lo que les enseñaban a hacer frente a la situación actuando aun con más violencia que los demás. Geoffrey creía que la solución a este problema era que mujeres y hombres educados vivieran y trabajaran con estos niños para mostrarles una forma más productiva de vivir.

Cuando Geoffrey llegó por primera vez a los Centros Rheedlen lo primero que hizo fue enseñar artes marciales a sus estudiantes como una continuación de los programas de reducción de la violencia que había iniciado en Boston.

Con el apoyo del fundador de los Centros, Canada abrió la primera escuela de Tae Kwon Do en el sótano de una de las secundarias. A través de las artes marciales les enseñaba habilidades de resolución de conflictos a sus estudiantes, Geoffrey comenta que era el foro ideal para hablar con los estudiantes acerca de los valores, de la violencia y de la esperanza, y construía dentro de cada uno de ellos una reserva de fuerza que pudieran sacar al enfrentarse con las pequeñas y grandes tribulaciones con que esos niños se enfrentaban cada día, los trataba de convencer de que él conocía el verdadero valor de cada uno de ellos, su valía como ser humano y el regalo especial que Dios les había dado.

Desde 1990 Canadá se convirtió en el Presidente y Director General de los Centros Rheedlen que más tarde cambiaron su nombre a Harlem Children’s Zone y al que la revista The New York Times llamó “uno de los experimentos sociales más ambiciosos de nuestro tiempo”. En octubre de 2005 Geoffrey Canada fue nombrado un de los “Mejores Líderes de América”.

Hasta el momento el maravilloso trabajo que ha hecho Canada, el cual combina servicios educativos, médicos y sociales, y que inician desde que la mamá está embarazada y siguen a los niños hasta la universidad, abarca una zona que cubre 100 manzanas y sirve a más de 21,000 niños y adultos de la problemática zona de Harlem en Nueva York. Hombres y mujeres con una verdadera vocación de servicio engranan estos servicios formando una red que cae sobre todo un barrio, cuyo objetivo es tejer esa red de seguridad con tanta fuerza que los niños del barrio no puedas zafarse de ella. Es tan grande y minucioso el trabajo hecho en esta zona, y que ha dado tan buenos resultados, que se verán mejor a largo plazo, que el Ex presidente Barack Obama buscó implementarlo en 20 de las ciudades más conflictivas de los Estados Unidos.

Geoffrey Canada ha plasmado algunas de sus experiencias vividas en dos libros: “Fist Stick Knife Gun: A Personal History of Violence” y “Reaching Up For Manhood: Transforming the Lives of Boys in America”. Y también colabora en la película “Waiting for Superman” que trata sobre la grave situación del sistema de educación pública de Estados Unidos. Ha recibido muchos premios y reconocimientos.

Geoffrey Canada es un hombre de éxito, y ha logrado esto a pesar de los horrores que vivió y presenció durante su infancia y adolescencia, gran parte de estos logros se los debe a una madre que supo educarlo en los valores y virtudes del ser humano, y que más tarde se vieron reflejados en todas las cosas maravillosas que hizo Canada por los niños que vivían lo que él había vivido y que se propuso no sucediera más. Canada se esfuerza por ser un hombre de amor y paz, y por ser “el héroe visible” que lucha para salvar a los niños del brutal y peligroso mundo que han heredado.

Videos sobre Harlem Children’s Zone

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