sábado, 14 de mayo de 2016

Un espíritu inquebrantable


Compilado por Graciela Sepúlveda

El pasado 8 de mayo de 2016 se llevó a cabo una singular carrera llamada “Wings for Life” consistente en que miles de atletas corren simultáneamente en 30 diferentes países del mundo Justo a la misma hora, claro que en algunos lugares por la diferencia de horarios ya es de noche, pero no importa, todos corren y lo recaudado al 100% es para las investigaciones en lesiones de la médula espinal, y este año en México la carrera se llevó a cabo en Guadalajara, y uno de los atletas que participó en ella fue Rafael Jaime Jaramillo, el primer triatleta invidente, Rafa no nació ciego, bueno les cuento su historia…

Rafael Jaime Jaramillo nació en Guanajuato, Guanajuato, México, el 24 de junio de 1988, pero por causas del trabajo de su papá se trasladaron a vivir a Durango. Cuando tenía 4 años le detectaron retinoblastoma bilateral, o sea, cáncer en los ojos, afortunadamente solo era en el ojo derecho, se le extrajo y siguió viendo con su ojo izquierdo. A los 18 años apareció de nuevo, ahora de manera más agresiva, en su ojo izquierdo, ubicado entre el cerebro y su ojo, había que tomar una decisión, y él estaba muy consciente, o se quedaba ciego o se moría, y él quería seguir viviendo. Y así fue como una mañana antes de que lo llevaran al quirófano vio por última vez a su mamá para quedarse con su imagen grabada. Despertó después de la operación en total oscuridad…

A Rafa le dieron miedo muchas cosas, pero siempre tuvo a su lado a las personas necesarias que lo apoyaron, y ahora era momento de explorar y conquistar, pues le quedaba claro que el mundo jamás, jamás se adaptaría a él, era él quien tenía que adaptarse al mundo, quien tenía que  buscar las herramientas, las formas para desarrollarse como cualquier persona.

Rafa terminó la prepa y estudió Leyes, su mamá comenta que desde que se quedó ciego demostró la tenacidad que tenía para lograr todo lo que se proponía. La persistencia lo caracterizaba, claro que tenía sus caídas, se raspaba, se levantaba, se sacudía y seguía adelante.

Rafa comenzó a practicar en una escuela para invidentes, después realizó levantamiento de pesas y box en un gimnasio de la localidad, pero el cambio radical en su vida se dio cuando debido a una lesión que se hizo en levantamiento de pesas, el Dr. Jesús Federico Rivera Cantero lo invitó a formar parte del grupo “Aquiles”, en donde con la ayuda de todos los integrantes de este centro deportivo comenzó a prepararse para las pruebas de triatlón, a Rafa le gustó mucho la sensación de libertad que le daba el correr.

Los primeros entrenamientos los hizo en una caminadora, después, conforme fue agarrando confianza empezó a correr en el Parque Guadiana y ahora se le puede observar corriendo por las carreteras federales que circundan la ciudad de Durango.

Después de una fuerte preparación, Rafael comenzó a participar en pruebas de resistencia en diferentes estados de la República, realizó grandes distancias en bicicleta hasta otras ciudades, a nivel nacional llamó la atención el 17 de julio del 2013, ya que debutó en el Triatlón San Gil, Querétaro, el cual lo culminó con un tiempo de 6 horas y 2 minutos, para convertirse en el primer mexicano con ceguera absoluta en terminar una competencia de este tipo, este triatlón consiste en nadar 1.9 km, pedalear 90 km y correr 21.1 km.

Pero enrolarse a este nuevo mundo para él, no fue nada sencillo. La bicicleta con sus adecuaciones respectivas tuvo que ser traída de España, gracias al apoyo incondicional de sus padres: Rafael Jaime y Silvia Jaramillo. Además aprendió a nadar apenas en el 2012. Todos estos cambios repentinos para su familia provocaron temor en ellos, pero pronto se dieron cuenta de la satisfacción de su hijo por competir y terminar las desgastantes competencias. “Al principio mis padres estaban un poco temerosos, tenían miedo de que me pasara algo, pero poco a poco fueron entendiendo y se dieron cuenta que realmente era lo que me gustaba porque veían mi cara de satisfacción, y eso les genera tranquilidad. Ellos son mis principales patrocinadores, son mi apoyo incondicional”, comenta Rafa.

Con su incansable guía, Israel Sarmiento, quien le “presta sus ojos por un tiempo”, como el mismo Rafa lo reconoce, han participado en más triatlones, ya que Rafa, por su ceguera, tiene que correr con “pareja”, otro corredor debe guiarlo. El sistema consiste en atar una cuerda de alrededor de un metro a una mano de cada corredor. No es necesario decirle a Rafa por dónde caminar, nada más se guía por la cuerda que va dirigiendo su “pareja”, sin embargo, si hay escalones u otros obstáculos la pareja le habla para prevenirlo.

Uno de sus mayores retos se dio en mayo de 2014, cuando se convirtió en el primer mexicano ciego en finalizar un Ironman, en Texas, que es la prueba más exigente de triatlón, pues consiste en nadar 3.86 km, 180 km de ciclismo y 42.2 km corriendo, Rafa hizo un tiempo de 14 horas con 20 minutos y en el cual tuvo que poner a prueba prácticamente todos sus sentidos al encontrarse en el camino diferentes obstáculo, por ejemplo, se rompió el lazo al nadar, su guía se sintió mal corriendo, pero entonces tomaron un rol de apoyarse, de confiar uno en el otro y pudieron terminar, más allá del tiempo, dice Rafa que en lo personal esa fue una satisfacción muy grande, el poder terminar un Ironman.

Su mayor logro hasta la fecha es haber participado en  el Ultra 520k Texas, el cual es un triatlón de ultra distancia, solo para gente extrema, pues consiste en nadar 10 km, correr 84 km y recorrer en bicicleta 426 km, ha sido su más grande experiencia y logro, pues aunque se quedó a 20 km de la meta, vivó una experiencia increíble y conoció grandes seres humanos, según platica Rafa, esta aventura la seguirá intentando hasta que logre ser el primer invidente que logra hacer el Ultra en el mundo.

Rafa dice que pudo tener las ganas, la determinación, los sueños, pero si no hay al menos un poquito de empuje de su familia no estaría viviendo como lo hace hasta el día de hoy. Comenta que hay dos factores fundamentales que lo han ayudado a convertirse en lo que es: su familia, y el haberse quedado ciego, dice que es lo mejor que pudo haberle pasado en la vida, pues dice que la única discapacidad es la que emana de los miedos, la apatía, el conformismo y el no atreverse.

Rafa no tiene límites, no los conoce y lo repite constantemente, “no puedo decir hasta donde quiero llegar, siempre que existan locuras, ahí voy a estar. Este año vuelvo a correr un Ultraman, el 515 MX en Zacatecas”. Y será en Zacatecas, buscar ser el primer ciego en finalizar un evento de este tipo a nivel mundial. Entre su lista de pendientes Rafael ha puesto un penta ironman, deca ironman, es decir cinco y diez Ironman en días consecutivos.

“Quiero hacer cosas que pongan a tope la cuestión física, la cuestión psicológica”, dijo, además de señalar que unos Juegos Paralímpicos serán su próximo objetivo pero será hasta que se abra una categoría para ciegos en Tokio 2020.
Todo esto Rafa lo hace con una sola misión: “Busco retar a las personas de que si yo tengo la capacidad de hacer las cosas, los demás qué pretextos tienen”. Y agrega “yo no busco ser el más fuerte, el más rápido ni el más resistente, busco ser el deportista que cree un espíritu inquebrantable”.

Actualmente ofrece conferencias motivacionales a empresas, colegios, así como talleres de liderazgo. Hay que destacar que la pasión por el deporte no es lo único que mueve su vida, también disfruta de otras actividades como cocinar, convivir con las amistades, jugar dominó y él mismo se define como un apasionado de la NFL (National Football League)

Y recientemente ha creado la fundación “Pisando Fuerte” con el fin de fomentar el deporte para todos, “no es específicamente para personas con discapacidad, sino personas en general. Sabemos lo difícil que es conseguir recursos para viajar, hacer, volver, busco conseguir recursos”, comentó Rafa.


Rafael Jaime Jaramillo, un hombre increíble, a quien un obstáculo en su vida no lo pudo detener, y no solo eso, sino que lo impulsó a ser un mejor ser humano, y que con la ayuda de su familia y amigos pudo lograr lo que tal vez, si siguiera viendo, no hubiera logrado, pues como hemos visto en muchas ocasiones, una adversidad puede sacar lo mejor de nosotros mismos. Rafa dice que cuando quieres algo con mucha intensidad, ningún sacrificio es demasiado grande. Rafael es un deportista exitoso, pero sobre todo un ser humano pleno y lleno de felicidad, que nos recuerda que si él puede…nosotros también. Decide ahora tú también a vivir con un “espíritu inquebrantable”.

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