jueves, 20 de septiembre de 2018

Haz la diferencia… / Make the difference…

“Haz visible lo que, sin ti, quizás nunca sería visto.”

“Make visible what, without you, might perhaps never have been seen.”


Robert Bresson (Francia, 25 de septiembre de 1901-18 de diciembre de 1999) fue un cineasta francés, autor de una serie de películas en las que desarrolló un discurso en busca de un absoluto ascetismo, de un despojamiento que aspira a captar aquello que escapa a la mirada ordinaria.

Robert Bresson (25 September 1901 – 18 December 1999) was a French film director. Known for his ascetic approach, Bresson contributed notably to the art of cinema; his non-professional actors, ellipses, and sparse use of scoring have led his works to be regarded as preeminent examples of minimalist film.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Si tocaste fondo… ¡A rebotar ahora! / If you hit bottom ... Bounce now!

“No mido el éxito de un hombre por lo alto que llega, sino por lo alto que rebota cuando toca fondo.”

“Success is how high you bounce when you hit bottom.”


George Smith Patton, Jr. (San Gabriel, California; 11 de noviembre de 1885 – Heidelberg, Alemania; 21 de diciembre de 1945), fue un general del Ejército de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. En sus 36 años de carrera, fue de los primeros en abogar por los carros blindados, mandando importantes unidades de ellos en el norte de África, en la invasión de Sicilia y en el escenario de operaciones europeas. Fue uno de los generales más temidos por los alemanes en la Segunda Guerra Mundial

George Smith Patton, Jr. (November 11, 1885 – December 21, 1945) was a United States Army general, best known for his flamboyant character and his command of the Seventh United States Army, and later the Third United States Army, in the European Theater of World War II.

martes, 18 de septiembre de 2018

¡Atrévete!... / Dare yourself!...

"Cuando me atrevo a ser poderosa, para usar mi fuerza al servicio de mi visión, se vuelve cada vez menos importante si tengo miedo".

“When I dare to be powerful - to use my strength in the service of my vision, then it becomes less and less important whether I am afraid.”

AudreLorde

Audre Geraldine Lorde (Harlem, Nueva York 18 de febrero de 1934 - Saint Croix, 17 de noviembre de 1992) fue una escritora afroamericana, feminista y activista por los derechos civiles. Como poeta es especialmente conocida por su dominio técnico y expresión emocional con los cuales expresa ira e indignación por las injusticias civiles y sociales que observó a lo largo de su vida.​ Sus poemas y prosa trataron en gran medida temas relacionados con los derechos civiles, el feminismo y la exploración de la identidad femenina negra.

AudreyGeraldine Lorde; February 18, 1934 – November 17, 1992) was an American writer, feminist, librarian, and civil rights activist. As a poet, she is best known for technical mastery and emotional expression, as well as her poems that express anger and outrage at civil and social injustices she observed throughout her life. Her poems and prose largely deal with issues related to civil rights, feminism, and the exploration of black female identity.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Puedes lograr lo que quieras si realmente lo deseas… / You can achieve anything you want if you really want it...

“El tamaño de tus fuerzas para alcanzar algo, es igual al tamaño de tu deseo para lograrlo.

"The size of your forces to achieve something, is equal to the size of your desire to do so."

Andrés Bermea

Andrés Bermea (Diciembre 9 de 1952) Monterrey, NL, México. Conferencista; Blogger; Periodista, Reportero internacional, Productor y Conductor de televisión y radio.
Visita su sitio oficial en andresbermea.com

Andrés Bermea (December 9 de 1952) Monterrey, NL, Mexico. Speaker; Blogger; Journalist, International reporter, producer and host (anchor) of television and radio shows.
Visit his official site in andresbermea.com

domingo, 16 de septiembre de 2018

Una Cucharada Colmada de Gratitud / Heaping Spoonful of Gratitude


Tenemos una historia que contarte…
We have a story to tell...
(Please read this story below the Spanish version)


Una Cucharada Colmada de Gratitud

Me sentía un poco fuera de balance.
¿Conoces ese sentimiento? En el que, cuando alguien te pregunta cómo te ha ido tienes que restringirte físicamente de recitar un diluvio de información, incluyendo, pero no limitado, a la salud de tus hijos, la ubicación de tu cónyuge y tu locamente ocupado horario en los días que vienen y los que acaban de pasar.

Odio eso. Durante varias semanas, no podía quitarme esa sensación de desequilibrio.

Entonces, una mañana, mientras los niños desayunaban y Michael estaba lidiando con el hoyo en la puerta de mosquitero que estaba dejando entrar colonias enteras de mosquitos en nuestra casa, me decidí a atacar esa sensación en la cabeza. Me logré colar en la otra habitación y en el Internet en busca de soluciones para "cuando te sientes fuera de balance." Google tenía varias sugerencias:
Yoga. Pero yo nunca he sido muy flexible.
Meditación. Pero yo nunca he sido muy buena en permanecer sentada.

Acrobacias. ¡Pero no estoy loca!.
Estaba a punto de darme por vencida - mi familia estaba empezando a sospechar de mi ausencia de 3 minutos - cuando algo me llamó la atención. Fue un titular que decía algo en el sentido de "Gratitud, la Cura Natural de Todo." Al parecer, una cucharada colmada de gratitud es todo lo que necesita un alma desequilibrada.

Aunque podía oír el nivel de ruido en la cocina elevarse, yo seguí buscando ansiosamente. Quería estrategias de gratitud. Algo que pudiera implementar en tan sólo unos segundos al principio o al final de cada locamente ocupado día.

Me desplacé rápidamente y encontré un enlace diciendo que Oprah le atribuye su extraordinario éxito a un diario de gratitud. ¡Lotería! Justo en ese momento oí el inconfundible sonido de una taza de leche estrellarse contra el suelo y el llanto de un niño y yo sabía que tenía apenas unos segundos de margen.

"Durante 16 años, todas las noches antes de acostarse Oprah anota cinco cosas de las que  está muy agradecida por ese día", decía el artículo. Práctico y rápido, pensé, totalmente factible. Ya me siento mejor.

"Kindra," mi marido apareció en la puerta después de haber renunciado a la guerra con los mosquitos. “¿Qué haces?”

"¡Estoy tratando de ser más agradecida!" Exclamé frenéticamente. Michael se limitó a levantar una ceja. Apagado un gran comienzo, pensé.

Sin embargo, me pasé el resto del día en un rol de gratitud, haciendo notas mentales de las cosas para escribir. Esa noche muy ceremoniosamente saqué un diario intacto de una pila de diarios que he juntado, y numeré cinco líneas.

Estoy muy agradecida por:
Mi adorado esposo.
Mi hijo precioso.
Mi hija luchadora.
Mi trabajo.
Mis amigos.

56 segundos más tarde, cerré el diario. ¡Hecho! Y aunque no sentía necesariamente un aumento en el balance, en cuanto puse mi cabeza en la almohada, empecé a planear mi propio episodio de "Mis Cosas Favoritas".

Durante tres días enteros viví una vida eficiente de gratitud; pasando 56 segundos sin esfuerzo antes de acostarme anotando mis cinco cosas. Luego llegó el cuarto día...

El cuarto día fue locamente ocupado y fuera de balance. Voy a abstenerme de compartir los detalles.

La cuarta noche me metí en la cama de mal humor y agotada. Justo antes de desmayarme pensé: "¡Oh No! Me olvidé de ser agradecida." Me senté de nuevo, a toda prisa saqué mi diario de mi mesita de noche y  numeré las líneas.

Estoy muy agradecido por...

Spanx.
Café helado.
Nutella.

Me detuve en la tres. No tenía tiempo para esto. Era tonto.

Inmediatamente abandoné mi estrategia de gratitud - que simplemente no estaba funcionando. Y estaba bastante segura de que si me sentaba con Oprah y le preguntaba la verdad acerca de su diario de gratitud ella se inclinaría hacia adelante y en un susurro ronco diría, "Oh, cariño, yo sólo lo hice tres días...  nadie tiene tiempo para eso.”

Estos pensamientos y otros se agolpaban en mi mente esa mañana de jueves, mientras llevaba a mi hijo de tres años al preescolar. Como de costumbre, habló durante todo el camino - la única persona en el planeta que me puede superar en hablar. Ese jueves en particular, la  conversación de un solo sentido se centró por completo en el color turquesa.

"¡Oh! Mira mamá! ¡Acabo de ver un coche de color turquesa! ¿Has visto ese coche turquesa? Mamá! ¿Has visto esa señal, esa señal era de color turquesa. ¡Oh Mamá! Mira al cielo, el cielo es como de color turquesa. El mar es turquesa también. ¡Oh! ¡Mamá! Mira esa puerta! Es... es... TURQUESA!

"¡Mamá!" Él, subiendo cada vez más la voz emocionado desde los confines de su asiento de coche. "¡Mamá! Hay tantas cosas de color turquesa en el mundo!"
Hizo una pausa. Luego, lentamente, en voz baja, dijo pensativo...
"Este es mi mundo. Mi hermoso, mundo turquesa".

Había una maravillosa emoción que lo dejaba sin aliento. Estaba completamente desbordado...
Con gratitud.

Entré en el estacionamiento y me quedé ahí por un momento.

Estaba haciendo todo mal con la gratitud. Yo estaba tratando de fabricarla, o simplemente repasarla o recordarla - pero así no es cómo funciona la gratitud. La gratitud nos toma por sorpresa. Nos estremece y nos llena de asombro. En su verdadera forma la gratitud no puede ser capturada en una lista o estratégicamente sentida en menos de un minuto. Si quería sacudirme el desequilibrio de mi vida, haciendo el recuento de las cosas buenas al final de un día sin conexión alguna, eso no me iba a enderezar. Tenía que participar en mi propio mundo de color turquesa y de los confines de mis días locamente ocupados, ser consciente de su belleza.

Esa noche saqué mi diario casi intacto de la mesita de noche y en vez de escribir cinco cosas, escribí acerca de la ocasión en que conduje a mi hijo a la escuela y toda su gratitud. Me llevó 30 minutos. Y por primera vez en mucho tiempo, sentí mi equilibrio de regreso.

En este mes, cuando nos tomamos el tiempo para estar con los que amamos y festejamos nuestro día de dar gracias...

En este mes donde las cosas empiezan a ponerse locamente ocupadas y completamente desfasadas...

Es mi esperanza, para ti y para mí que nuestras mesas se llenan con risas, comida y cucharadas colmadas de real y avasalladora gratitud.

Kindra Hall

Kindra Hall es una autora, oradora y narradora con más de 20 años de experiencia. Ella trabaja con organizaciones y personas para ayudarles a descubrir, construir, y llevar a cabo sus historias personales con el fin de aumentar su realización y sus ingresos. Obtenga más información sobre Kindra en su página web, da Clic en la siguiente liga KINDRA HALL LIVE TO TELL

Publicada originalmente en Internet en Insight Of The Day de Bob Proctor


Adaptación al Español:
Graciela Sepúlveda y Andrés Bermea

Here the English version…


Heaping Spoonful of Gratitude

I was feeling a little out of balance.
You know that feeling? The one where when someone asks you how it’s going you have to physically restrain yourself from releasing a deluge of information including but not limited to the health of your children, the location of your spouse, and your crazybusy (yes, one word) schedule in the days to come and those just passed.

I hate that. For several weeks I just couldn’t shake that unbalanced feeling.

So, one morning while the kids were eating breakfast and Michael was messing around with the hole in our screen door that was letting entire colonies of mosquitoes into our home, I decided to attack that feeling head on. I snuck into the other room and onto the Internet searching for solutions to “feeling out of balance.” Google had several suggestions:
Yoga. But I’ve never been very flexible.
Meditation. But I’ve never been very good at sitting still.

Tightrope walking. But I’m not crazy.
I was just about to give up – my family was getting suspicious of my 3-minute absence – when something caught my eye. It was a headline that said something to the effect of “Gratitude, Nature’s Cure All.” Apparently, a heaping spoonful of gratitude is all an unbalanced soul needs.

Though I could hear the noise level in the kitchen rising, I anxiously kept searching. I wanted gratitude strategies. Something I could implement in just a few seconds at the beginning or end of each crazybusy day.

I scrolled swiftly and found a link claiming Oprah attributed her massive success to a gratitude journal. Jackpot! Just then I heard the unmistakable sound of a cup of milk crashing to the floor and the cry of a toddler and I knew I had just seconds to spare.

“For 16 years, every night before bed Oprah writes down five things she is grateful for that day,” the article said. Practical and quick, I thought, totally doable. I’m feeling better already.

“Kindra,” my husband appeared in the doorway having given up on the mosquito war. “What are you doing?”

“I’m trying to be more grateful!” I exclaimed frantically. Michael merely raised an eyebrow. Off to a great start, I thought.

However, I spent the rest of the day on a gratitude roll, making mental notes of things to record. That night I ceremoniously pulled an untouched journal from a stack of journals I have collected, and numbered five lines.

I am grateful for:
My adoring husband.
My precious son.
My feisty daughter.
My work.
My friends.

56 seconds later, I closed the journal. Done! And while I didn’t necessarily sense an increase in balance, as I lay my head on the pillow, I started planning my very own “Favorite Things” episode.

For three whole days I lived an efficiently gratuitous life; spending 56 effortless seconds before bed jotting down my five items. Then came the fourth day…

The fourth day was a crazybusy imbalanced blur. I’ll restrain from sharing the details.

I crawled into bed that fourth night crabby and exhausted. Just before I passed out thought to myself, “Oh shoot. I forgot to be grateful.” I sat back up, hastily pulled my journal off my nightstand and numbered the lines.

I am grateful for…
Spanx.
Iced coffee.
Nutella.

I stopped at three. I didn’t have time for this. It was dumb.

I immediately abandoned my gratitude strategy – it just wasn’t working. And I was pretty sure if I sat down with Oprah and asked for the truth about her gratitude journal she would lean forward and in a throaty whisper say, “Oh honey, I only made it three days… ain’t nobody got time for that.”

These thoughts and others raced through my mind that Thursday morning while I drove my three year old to preschool. Per the usual, he talked the whole way – the only person on the planet who can outtalk me. On that particular Thursday, the one-way conversation centered entirely on the color turquoise.

“Oh! Look Mama! I just saw a turquoise car! Did you see that turquoise car? Mama! Did you see that sign, that sign was turquoise. Oh! Mama! Look at the sky, the sky is kind of turquoise. The ocean is turquoise too. Oh! Mama! Look at that gate! It’s… it’s… TURQUOISE!

“Mama!” he crescendoed from the confines of his car seat. “Mama! There is just so much turquoise in the WORLD!”
He paused. Then slowly, quietly, thoughtfully said…
“This is my world. My beautiful, turquoise world.”

There was breathless wonder in his voice. He was completely overwhelmed…
With gratitude.

I pulled into the parking lot and sat for a moment.

I was doing gratitude all wrong. I was trying to manufacture it, or simply retrace or recall it – but that’s not how gratitude works. Gratitude takes us by surprise. It overwhelms us and fills us with wonder. In it’s truest form gratitude can’t be captured on a list or strategically felt it in less than a minute. If I wanted to shake my imbalanced life, tallying good things at the end of an otherwise disconnected day wasn’t going to straighten me out. I had to engage in my own turquoise world and from the confines of my crazybusy days, be aware of its beauty.

That night I pulled my mostly untouched journal from the nightstand and instead of writing five things, I wrote about the one time I drove my son and all his gratitude to school. It took me 30 minutes. And for the first time in a long time, I felt my balance return.

In this month, when we take time to be with the ones we love and give thanks…

In this month where things start to get crazybusy and completely off kilter…

It is my hope, for you and me that our tables are filled with laughter, food and heaping spoonfuls of real, overwhelming gratitude.

Kindra Hall

Kindra Hall is an author, speaker, and storyteller with over 20 years of experience. She works with organizations and individuals to help them discover, craft, and deliver their personal stories in order to increase reach and revenue.Find out more about Kindra at KINDRA HALL LIVE TO TELL



Originally published on Insight Of The Day from Bob Proctor

sábado, 15 de septiembre de 2018

Que cada uno enseñe a otro…

Para nosotros es común el lenguaje, la escritura, y que son sin duda herramientas clave para la comunicación humana, tan es así que jugaron un papel determinante para acabar con la tristeza de todo un pueblo...

Hoy les compartimos la semblanza de...

Frank Charles Laubach
el "Apóstol de los analfabetos"

Compilado por Graciela Sepúlveda

¿Habían oído alguna vez el nombre de Frank Laubach? Yo no. Gracias al hermano de mi esposo pude conocer de la existencia de este extraordinario hombre. Frank Laubach fue un gigante en su tiempo, conocido por todos los jefes de Estado. Un hombre con un gran corazón que hizo la diferencia y quiero compartirles los hechos…

Frank Charles Laubach nació en Benton, Pennsylvania el 2 de septiembre de 1884. Después de su educación básica estudió en la Universidad de Princeton en 1909, posteriormente obtuvo una maestría y un doctorado de la Universidad de Columbia y después de esto se fue a estudiar al Union Theological Seminary. En 1915 fue comisionado por la Iglesia Congregacional de la Unión a prestar servicio en las Filipinas como misionero, y para enseñar en el Seminario Teológico Unido en Manila.

Trabajaba estableciendo iglesias cristianas entre los filipinos y enseñando.
El momento que cambió su vida se produjo cuando casi fue elegido presidente del Seminario, perdiendo por un voto, el suyo, pues votó por el otro candidato. La vida tenía otros planes para él.

Un camino se le abrió cuando fue enviado al sur de las Filipinas para trabajar con la tribu musulmana Maranao. Fue allí donde se dio cuenta de que la alfabetización era una herramienta necesaria para mejorar sus vidas. La alfabetización se convertiría en su misión para toda la vida.

Al principio no fue aceptado por los Maranao pues sospechaban de un extranjero blanco. Así que  vivió entre ellos, los escuchó, aprendió su lengua. Parecía un pueblo muy triste. Se enteró de que estaban tristes porque cuando sus seres queridos se mudaban a otro pueblo no había manera de mantenerse en contacto: no tenían lenguaje escrito. El Dr. Frank vio claramente su misión: crear un lenguaje escrito para ellos.

Desde que hizo sus estudios de postgrado en el Colegio de Profesores de Nueva York tenía una idea acerca de la enseñanza de idiomas. Fue capaz de clasificar los 16 sonidos de la lengua Maranao, utilizando el alfabeto romano. ¡Los resultados fueron sorprendentes! ¡La gente aprendió a leer y escribir en dos semanas o menos! El Dr. Laubach pronto tuvo un cuerpo de maestros pagados para enseñar a otros en este y otros pueblos.

Sin embargo, cuando la depresión condujo a recortes del presupuesto, el Dr. Laubach le dijo al jefe de los Maranao que no podía seguir adelante con el programa. El cacique, a quien le habían enseñado a leer a pesar de que era un hombre viejo, sabía que el aprendizaje de la lectura ayudaría a su pueblo a prosperar. Él declaró: "Si pude aprender yo, cualquier persona puede aprender. Que cada uno que aprendió a leer, enseñe a otro o muera." De esta idea que el jefe tuvo nació el concepto "Each One Teach One" (cada uno enseña a otro), y se convirtió en el lema y emblema de su movimiento de alfabetización.

El éxito del Dr. Laubach comenzó a extenderse. Escribió una carta tras otra a los jefes de Estado: presidentes, primeros ministros, reyes, reinas, para ofrecer asesorarlos sobre cómo enseñar a sus analfabetos. Las solicitudes llegaron de todas partes del mundo. Pasó 40 años como consultor de alfabetización de gobiernos, misiones de la iglesia y organizaciones privadas. Trabajó con nativos en más de 100 países y en más de 300 idiomas y dialectos. Solamente India cuenta con 12 idiomas principales. A Frank Laubach se le atribuye la educación básica de millones de adultos a los que él llamaba "Silent billion".

En 1946 el hijo del Dr. Laubach, Bob, se unió a la obra de su padre, viajó con él a unos 65 países. En todos esos países Bob Laubach vio la necesidad de escritores e impresores para personas recién alfabetizadas. Él comenta, "me la pasé con tinta de impresora en mis uñas cuando era un adolescente en las Filipinas." Bob ayudó con la impresión de materiales de lectura allí. Esto eventualmente lo llevó a crear una nueva profesión que él llamó "Periodismo para la Alfabetización". Él es co-autor de "El Camino Laubach para la Lectura", y en 1959 puso en marcha "Noticias para tí", un periódico para lectores recién alfabetizados.

En la década de los 70’s los profesores se enfrentaron con alumnos que no hablaban inglés, se vio la necesidad de escribir materiales para la enseñanza del Inglés como segunda lengua. “El Camino Laubach al Inglés” nació, con habilidades de conversación basadas en el vocabulario y la estructura de las frases de la serie original de “El Camino Laubach para la Lectura”.

Durante los 40 años que duró la cruzada de alfabetización del Dr. Laubach, él también encontró tiempo para escribir unos 50 libros y decenas de artículos, principalmente educativos y religiosos, pero incluyendo también algunos temas sociológicos e históricos. Fue galardonado con muchos premios y reconocimientos que estoy segura, todos ellos juntos, no le dieron la alegría y satisfacción como ver a tanta y tanta gente feliz por poderse comunicar y aprender del lenguaje escrito.

La revista Time lo llamó el “Señor Alfabetizador”
Muchos otros lo llamaban el "Apóstol de los analfabetos"
Lowell Thomas lo llamó el "mayor maestro de nuestro tiempo"

En el aniversario de su cumpleaños número 100 en el año 1984, la Oficina de Correos de EE.UU. lo honró poniendo su imagen en una estampilla de la serie Grandes Americanos.
Pero quizá el título más conmovedor y revelador le fue dado por las tribus del Congo Belga. Lo llamaban Okombekombe, que significa "reparador de canastas viejas", porque le enseñaba a los ancianos a leer y escribir.

Frank Laubach murió el 11 de junio de 1970 a la edad de 85 años.

Espero que el conocimiento acerca de este gran pionero de la alfabetización los inspire, sobre todo con su concepto “cada uno puede enseñar a uno”, se imaginan lo que el mundo sería si esto lo lleváramos a cabo en cualquier rubro, no solo en la alfabetización. Sin duda el Dr. Frank Laubach fue un gigante en su tiempo logrando que muchos millones de personas tuvieran una mejor vida al poder comunicarse por medio de la escritura y lectura, un hombre exitoso en toda la extensión de la palabra.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Vale más lo que eres, que lo que tienes… / Is worth more what you are, that what you have...

"Mi padre me enseñó que es la reputación, no el dinero, lo más importante en el mundo."

"My father taught me that reputation, not money, was the most important thing in the world."


William Rosenberg Es el fundador de la franquicia Dunkin' Donuts. (Junio 10, 1916 - Septiembre 22, 2002) Norteamericano nacido en Boston abrió su primer negocio con 29 años, era una cafetería llamada Open Kettle en la que servía a los trabajadores de las fábricas de los alrededores de Boston. Fue el primer restaurante de una cadena que cinco años después bautizaría como Dunkin Donuts. Se extendió por 37 países más y fue introduciendo más de 50 variedades de donuts. Actualmente sus cifras rondan los 10,000 establecimientos en todo el mundo.

William Rosenberg (June 10, 1916 - September 22, 2002) was an American entrepreneur. He founded the Dunkin' Donuts franchise in 1950 in Quincy, Massachusetts. In 1946, Rosenberg founded Industrial Luncheon Services, a company that delivered meals and coffee break snacks to factory workers on the outskirts of Boston, Massachusetts. The success of Industrial Luncheon Services led Rosenberg to open his first coffee and doughnut shop, the "Open Kettle" and later, Dunkin' Donuts. Today there are over 10,000 Dunkin' Donuts stores worldwide.

jueves, 13 de septiembre de 2018

Es más lo que tienes que lo que te falta… / Is more what you have, that what you lack…

“¿Qué puedes hacer ahora mismo para darle ya vuelta a tu vida? Lo primero es iniciar haciendo una lista de las cosas por las que puedes agradecer.”

“What can you do right now to begin to turn your life around? The very first thing is to start making a list of things to be grateful for.”


Joe Vitale, el creador de -Mercadotecnia Espiritual-, es un especialista de mercadotecnia independiente que trabaja actualmente en Austin, Texas. Sus pláticas, seminarios y programas de audio sobre ventas y mercadotecnia han ayudado a miles de personas en todo el mundo a promover sus negocios con éxito. Entre los clientes de Joe figuran Doubleday Books, la American Business Women`s Association, PBS Televisión y la Cruz Roja Americana. Es autor de diez libros, incluyendo -The Seven Lost Secrets of Success- y -There`s a Customer Born Every Minute-. También es autor de un programa con Nightingale-Conant titulado `The Power of Outrageous Marketing`.

Joe Vitale is President of Hypnotic Marketing, Inc., a marketing consulting firm. He has been called the "The Buddha of the Internet" for his combination of spirituality and marketing acumen. His professional clients include the Red Cross, PBS, Children's Memorial Hermann Hospital, and many other small and large businesses. His other books include The Attractor Factor, There's a Customer Born Every Minute, and Life's Missing Instruction Manual, all from Wiley. He is also one of the stars of the hit movie The Secret.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Ten paciencia y verás fortalecida tu voluntad… / Be patient and you'll see your will strengthened…

"Recuerda que no siempre vas a ganar. Hay días en que aún, la persona más hábil conocerá el sabor de la derrota, Pero si este caso se da, siempre hay un mañana, después de que hayas hecho todo lo posible para lograr el éxito hoy"

"Remember you will not always win. Some days, the most resourceful individual will taste defeat. But there is, in this case, always tomorrow - after you have done your best to achieve success today."


Maxwell Maltz (10 de marzo 1899 - 07 de abril 1975) fue un cirujano plástico estadounidense y autor de Psico-Cibernética (1960), un sistema de ideas que según él mejorarían la imagen personal de uno mismo. A cambio, la persona llevará una vida mucho más exitosa y plena.

Maxwell Maltz (March 10, 1899 – April 7, 1975) was an American cosmetic surgeon and author of Psycho-Cybernetics (1960), which was a system of ideas that he claimed could improve one's self-image. In turn, the person would lead a more successful and fulfilling life. He wrote several books, among which Psycho-Cybernetics was a long-time bestseller — influencing many subsequent self-help teachers. His orientation towards a system of ideas that would provide self help is considered the forerunner of the now popular self help books.

martes, 11 de septiembre de 2018

¿Quieres lograr algo? ¡Trabaja duro por ello! / Do you want to achieve something? Work hard for it!

“El talento vale menos que la sal de mesa. Lo que separa el talento individual del éxito es un monton de trabajo duro.”

“Talent is cheaper than table salt. What separates the talented individual from the successful one is a lot of hard work.”

Stephen King

Stephen King (Portland, Maine, 21 de septiembre de 1947) es un escritor estadounidense conocido por sus novelas de terror. Los libros de King han estado muy a menudo en las listas de superventas. En 2003 recibió el National Book Award por su trayectoria y contribución a las letras estadounidenses, el cual fue otorgado por la National Book Foundation.
Es conocido mundialmente por haber sido el autor de novelas como: Carrie, El resplandor, It, Cementerio de animales, Misery, El misterio de Salem's Lot, entre muchas otras.

Stephen King (born September 21, 1947) is an American author of contemporary horror, supernatural fiction, suspense, science fiction, and fantasy. His books have sold more than 350 million copies, many of which have been adapted into feature films, miniseries, television shows, and comic books. King has published 54 novels, including seven under the pen name Richard Bachman and six non-fiction books.

lunes, 10 de septiembre de 2018

Este es un momento muy especial, ¡Estás vivo! ¡Estás viva!... / This is a very special moment, You're alive!...

“Los momentos especiales y valiosos de la vida, son los que estás viviendo ahora mismo. ¡Vívelos intensamente!”

“The special moments and valuable in life, are these what you are living right now. Live it intensely!”

Andrés Bermea

Andrés Bermea (Diciembre 9 de 1952) Monterrey, NL, México. Conferencista; Blogger; Periodista, Reportero internacional, Productor y Conductor de televisión y radio.
Visita su sitio oficial en andresbermea.com

Andrés Bermea (December 9 de 1952) Monterrey, NL, Mexico. Speaker; Blogger; Journalist, International reporter, producer and host (anchor) of television and radio shows.
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domingo, 9 de septiembre de 2018

Dos madres, una Oración… / Two mothers, One prayer...

Tenemos una historia que contarte…
We have a story to tell...
(Please read this story below the Spanish version)
Laura Lane su hija Celeste, su amiga Hayley y Laurie su mamá
Dos madres, una Oración

A las 4 de la tarde el jueves 24 de febrero de 2011, mi marido Matt y yo acabábamos de recoger a nuestro hijo de 6 años de edad, Grayson, de la escuela. Subimos de nuevo al coche, tomé mi teléfono celular pues estaba sonando. Era Michelle, madrastra de mis hijos.  Se apresuró a informarme que Celeste, mi hija de 12 años, estaba en urgencias del Hospital Infantil en Londres, Ontario.

Celeste había estado teniendo dolores de cabeza, y tenía una cita con el médico próximamente, pero cuando comenzó a tener visión doble esa mañana, Michelle, una residente de neurología, llevó a Celeste a ver a su médico ese mismo día. De inmediato envió a Celeste a la sala de urgencias. Ellos hicieron un TAC y se programó una resonancia magnética.

Michelle anunció, "A Celeste le tienen que practicar una neuro cirugía esta noche."
"¡Vamos para allá!” Le dije. Yo estaba en shock.

A Celeste se le practicaron dos cirugías en siete días. Fue trasladada al Hospital de Niños Enfermos en Toronto. Luego, diez días más tarde se le diagnosticó Pineoblastoma, una forma muy rara de tumor cerebral. Se recomendó que se comenzaran 30 tratamientos de radiación de alta dosis y 4 rondas de quimioterapia de alta dosis y rescate de células madre.

Después nos enteramos de que había otra niña de 12 años de edad, Hayley, en Nueva Jersey que iba a someterse al mismo protocolo exactamente al mismo tiempo. Ella también había sido diagnosticada ese mismo mes de febrero. No podíamos creer la suerte de encontrar a alguien más que estaba pasando por las mismas cosas al mismo tiempo. La madre de Hayley, Laurie, y yo, nos volvimos muy cercanas ese año, nos enviábamos correos electrónicos y nos llamamos la una a la otra a veces a diario. Vimos a nuestras niñas valientemente pasar a través de las más difíciles pruebas, tratamientos, cirugías y procedimientos imaginables. Vimos como ellas asombraban a sus médicos y enfermeras y se recuperaban increíblemente. Hayley recibió el codiciado "Sin evidencia de enfermedad" y el tumor de Celeste se contrajo 98,5 por ciento. Ese año, ambas regresaron a la escuela, se graduaron de octavo y pasaron a la secundaria. Fue increíble. Ellas eran increíbles.

Aprendimos a creer en los milagros ese año. Yo, personalmente, estaba decidida a descubrir el secreto para obtener la mayor cantidad de milagros como fuera posible para Celeste.  Tenía suficiente fe y determinación para hacer todo lo que estuviera en mi mano para que mi hermosa hija conquistara estas células estúpidas en su cuerpo. Sabía que eran sólo  células en el lugar equivocado, creciendo donde no debían, sólo una pequeña tarea para que nuestro Padre Celestial se ocupara. Sabía que tendríamos el milagro por el que estábamos orando.

Aprendí mucho ese año, tanto que comencé a enseñar de lo que la fe realmente se trataba: de creer, escuchar, confiar, y actuar. Creo en un Dios de milagros. Yo estaba dispuesta a escuchar los avisos que recibía de Dios, confiar en esos impulsos y actuar siguiéndolos a través de la inspiración que había recibido. Esto no era difícil. Todos los días yo practicaba mi fe: creer, escuchar, confiar y actuar. Sabía que podíamos seguir siendo positivas a pesar de todo y de inspirar a otros sobre cómo enfrentar con valentía desafíos similares.

Lo que no sabía era el plan del Padre Celestial para Celeste.

Durante el verano de 2012, la Resonancia Magnética de Celeste mostró algunos puntos que no habían estado allí antes. Otros habían reportado resonancias magnéticas similares que mostraban nuevos puntos pero terminaban siendo nada o habían desaparecido en la siguiente resonancia magnética. Oramos para que fuera ese el caso de Celeste. Pero en esos primeros días después de enterarme de la noticia, me invadió el miedo de perderla.

¿Y si? No podía soportar la idea.

Me dediqué de nuevo a hacer todo lo posible para ayudarla a regresar a la plena salud. Recé y me centré en verla sana y feliz. Le pedí a todo el mundo que conocíamos que se reorientara y siguiera orando por su plena recuperación. Estudié el libro de Wayne Dyer “El poder de la intención”. Le seguí pidiendo a mi Padre Celestial y estaba lista para recibir respuestas, bendiciones y milagros.

Yo estaba dispuesta a hacer todo lo necesario para ayudar a Celeste. A pesar de que el sistema médico no tenía nada más que ofrecer, todavía había muchas más opciones disponibles como alternativa. Yo sabía que la oración era la herramienta más grande que teníamos también.
Pero me di cuenta de que en última instancia le correspondía a Celeste y lo que ella quería.

Era su lucha, no la mía.

Ella era la que estaba en el ring. Fue su elección y no la mía. Si Celeste quería vivir, entonces le ayudaría en todo lo posible. Pero si ella no tenía la energía para luchar contra esto ya más, entonces me gustaría apoyarla en eso también.

Nos centraríamos en ayudarla a que viva de la mejor manera posible el tiempo restante que tenía y hacer cada día ¡fantástico!

Esto fue lo más difícil de hacer, pero fue lo que me dio la mayoría paz. Fue el último “dejar ir” y la mayor prueba de mi fe. Aprendí a confiar completamente. Luego, cuando llegaron los resultados de su siguiente resonancia magnética y que mostraban que los tumores se habían extendido por todas partes y ella sólo tenía días o semanas de vida, sabíamos lo que teníamos que hacer. Hacer todos los días que le quedaban ¡increíbles!

Las últimas 6 semanas que pasamos con Celeste fue el milagro más grande y maravilloso que pudiéramos recibir. Con la asistencia de cientos de personas de todo el mundo ayudamos a Celeste a completar su lista de últimos deseos. Pudimos bellamente prepararla para su transición al Padre Celestial con tranquilidad y gracia. Ella serenamente pasó al otro lado minutos antes del mediodía el 24 de febrero de 2013.

A pesar de que era difícil fui capaz de aferrarme a una increíble sensación de paz sabiendo que todo era como debería ser, que habíamos hecho todo lo que pudimos por ella y que ella estaba en un lugar mucho mejor. Abracé las hermosas palabras que recibí de Elder David Homer "A veces hay espíritus tan dulces y tan especiales, que Dios tiene que llamarlos a casa." Mi querida dulce hija había sido llamada a casa y estaba bien.

Laura Lane

Laura Lane ha trabajado, se ha entrenado con y aprendido de los líderes mundiales en el crecimiento y desarrollo personal: Jack Canfield, Bob Proctor, Chris y Janet Attwood, Marci Schimoff, Steve Siebold, Stephen Covey, Kevin Hall, Ty Bennett, Dave Blanchard , y Wayne Dyer. Ella es autora de libros para niños, poeta, artista, oradora, coach y dueña de una galería. Laura Lane y Laurie Nersten han escrito juntas el libro "Dos madres, Una Oración: Enfrentando el cáncer de tu hijo con esperanza, fuerza y ​​coraje" donde comparten las valientes historias de sus hijas, la hermosa relación que se desarrolló entre las dos madres y lo que aprendieron a través de sus experiencias que podría ayudar e inspirar a otros padres. Es una historia de amor y pérdida, de esperanza, fuerza y ​​coraje, escrita para tocar el corazón a los lectores sin importar sus circunstancias.


Publicada originalmente en Internet en InsightOf The Day de Bob Proctor

Adaptación al Español:
Graciela Sepúlveda y Andrés Bermea

Here the English version…


Two mothers, One prayer

At 4 o’clock in the afternoon on Thursday, February 24, 2011, my husband Matt and I had just picked up our 6-year-old son, Grayson, from school. Climbing back into our car, I scrambled to grab my ringing cell phone. It was Michelle, my children’s stepmother. She hurriedly informed me that Celeste, my 12-year-old daughter, was in the emergency department of the Children’s Hospital in London, Ontario.

Celeste had been having bad headaches, and we had a doctor’s appointment coming, but when she started developing double vision that morning, Michelle, a neurology resident, took Celeste to see her doctor that day. He immediately sent Celeste over to the emergency department. They did a CAT scan and an MRI was scheduled.

Michelle announced, “Celeste has to have emergency neuro [brain] surgery tonight.
We’re on our way!” I said. I was in shock.

Celeste ended up having two surgeries in seven days. She was transferred to Sick Kids Hospital in Toronto. Then ten days later she was diagnosed with Pineoblastoma, a very rare form of brain tumour. It was recommended that she begin 30 treatments of high dose radiation and 4 rounds of high dose chemotherapy and stem cell rescue.

We later found out there was one other 12 year-old girl, Hayley, in New Jersey undergoing the exact same protocol at the same time. She had also been diagnosed that same February. We couldn’t believe our luck finding someone else who was going through the same things at the same time. Hayley’s mom, Laurie and I became closer than close that year as we emailed and called each other, sometimes daily. We watched our girls bravely go through the most difficult treatments, tests, surgeries and procedures imaginable. We watched them amaze their doctors and nurses and bounce back incredibly. Hayley received the coveted “No Evidence of Disease” and Celeste’s tumour shrank 98.5 percent. That year they both returned back to school, graduated from grade 8 and moved up to high school. It was incredible. They were incredible.

We learned to believe in miracles that year. I, personally was intent on discovering the secret to obtaining as many miracles as possible for Celeste. I had enough faith and determination to do everything in my power so my beautiful daughter would conquer these stupid cells in her body. I knew they were only cells in the wrong place, growing where they shouldn’t, just a small task for Heavenly Father to take care of. I knew we would have the miracle we were praying for.

I learned so much that year that I began teaching what faith really is all about: believing, listening, trusting, and acting. I believe in a God of miracles. I was willing to listen to the prompting I received from God, trust those promptings and act by following through on the inspiration I received. This wasn’t hard. Every day I was practicing my faith: believing, listening, trusting and acting. I knew we could remain positive through it all and inspire others on how to bravely get through similar challenges.

What I didn’t know was Heavenly Father’s plan for Celeste.

During the summer of 2012, Celeste’s MRI showed some spots that hadn’t been there before. Others had reported similar early MRIs showing new spots but they ended up being nothing or were gone on the next MRI. We prayed that would be the case with Celeste. But in those first few days after hearing the news, I was overcome with the fear of losing her.

What if? I couldn’t bear the thought.

I rededicated myself to doing everything to help her return to full health. I prayed and focused on seeing her healthy and happy. I asked everyone we knew to refocus and keep praying for her full recovery. I studied Wayne Dyer’s book The Power of Intention. I continued to ask my Heavenly Father and I was ready to receive answers, blessings, and miracles.

I was willing to do everything necessary to help Celeste. Although the medical system didn’t have anything else left to offer, there were still many more options available alternatively. I knew prayer was the greatest tool we had too.
But I realized that ultimately it was up to Celeste and what she wanted.

It was her fight, not mine.

She’s the one in the ring. It was her choice and not mine. If Celeste wanted to live, then I would help in every way possible. But if she didn’t have the energy left to fight this anymore, then I would support her in that as well.

We would focus on helping her to live the best way possible with the time she had remaining and make every day fantastic!

This was the hardest thing to do, but it was what gave me the most peace. It was the ultimate letting go and the greatest test of my faith. I learned to trust completely. Then when the news came on her next MRI that the tumours had spread everywhere and she only had days or weeks left to live, we knew what we needed to do. Make every day she had left incredible!

The last 6 weeks we spent with Celeste was the biggest and most wonderful miracle we could receive. With the assistance of hundreds of people all over the world we helped Celeste complete her bucket list. We were able to beautifully prepare her for her transition to her Heavenly Father with ease and grace. She quietly passed over to the other side minutes before noon on February 24th 2013.

Even though it was difficult I was able to hold onto an incredible sense of peace knowing everything was as it should be, we had done everything we could for her and she was in much better place. I embraced the beautiful words I received from Elder David Homer “Sometimes there are spirits so sweet and so special, God has to call them home.” My dear sweet daughter had been called home and it was okay.

Laura Lane

Laura Lane has worked, trained with and learned from the world’s leaders in personal growth and development: Jack Canfield, Bob Proctor, Chris and Janet Attwood, Marci Schimoff, Steve Siebold, Stephen Covey, Kevin Hall, Ty Bennett, Dave Blanchard, and Wayne Dyer. She is a published children’s book author, poet, artist, speaker, coach and gallery owner. Laura Lane and Laurie Nersten have co-authored the book “Two Mothers, One Prayer: Facing your child’s cancer with hope, strength and courage” sharing the courageous stories of their daughters, the beautiful relationship that developed between the two mothers and what they learned through their experiences that could help and inspire other parents. It is a story of love and loss, of hope, strength and courage, written to touch the readers heart no matter your circumstance.




Originally published on Insight Of The Day from Bob Proctor