domingo, 22 de mayo de 2016

¡No Puedes Hacer Eso!... / You Can't Do That!...

Tenemos una historia que contarte…
We have a story to tell...
(Please read this story below the Spanish version)

¡No Puedes Hacer Eso!

Jeff LoGrasso, un sargento de la marina de Estados Unidos destinado a Japón, y su esposa Regina se sentaron en la habitación de un hotel en Corea, a donde habían viajado para ver un torneo de Softball. Su hijo de dieciocho meses de edad, Kyle, jugaba con el control remoto del televisor. Oprimía el botón para cambiar de canal una y otra vez. En uno de los canales por los cuales pasó Kyle había un torneo de golf o un infomercial sobre  golf. Sus papás no recuerdan que era, pero era sobre golf.

Kyle se detuvo. Se centró en la televisión. Los golfistas lo intrigaban. Los vio balancearse. Kyle los imitó con el control remoto. Cuando usaron sus palos de golf, Kyle usó el control remoto.

Jeff, Regina y su hijo regresaron a Japón. Le compraron a Kyle un bastón de golf de plástico. Cada vez que había golf en la televisión, Kyle lo veía y usaba su palo de golf con los profesionales. El golf se convirtió en su Plaza Sésamo.

Jeff no jugaba golf, pero un buen amigo de él sí. El vio el swing de Kyle y dijo: “Jeff, Kyle tiene un swing perfecto”.

Jeff no le dio importancia. Su hijo no tenía ni siquiera dos años. Era demasiado pronto para pensar en los deportes.

Unos meses antes de que Kyle cumpliera dos años, Regina notó algo extraño. Cuando Kyle volvía la cabeza de una manera determinada, y la luz le daba de cierta manera, se veía una mancha blanca en el ojo de su hijo. Lo llevó a un optometrista. El médico examinó los ojos del niño. "Creo que Kyle tiene una catarata." Hizo una pausa, miró de nuevo: "Estoy seguro que se ve como una catarata. Puede ser removida fácilmente, pero sólo para estar seguro, voy a recomendar que vean un especialista".

Regina vio como el especialista examinaba a Kyle. Ella había visto y experimentado exámenes de los ojos. El doctor parecía tomar más tiempo de lo normal. Pasó el tiempo. Su ansiedad crecía. El médico miró a los ojos de Kyle y finalmente levantó la vista. “Señora Lograsso, creo que esto es más serio que una catarata. Creo que su hijo tiene cáncer. Está en ambos ojos”.

“Estoy seguro de que Kyle tiene retinoblastoma bilateral. Es un cáncer que se desarrolla rápidamente en las células de la retina y se propaga. Es muy raro. Menos de un centenar de niños en los Estados Unidos lo desarrollan en un año”.

Regina se sentó en silencio. ¿Estaba oyendo bien? ¿Su niño tenía cáncer? Su voz regresó. Las lágrimas corrían por sus mejillas. "¿Qué se puede hacer?" preguntó finalmente.

"Lo siento, señora Lograsso.” El especialista acarició el cabello de Kyle. "Este es un cáncer muy agresivo. Tenemos que quitar el ojo izquierdo. Con la quimioterapia, es posible salvar su ojo derecho. Si no hacemos esto, el cáncer se diseminará por el cerebro. Su hijo solo viviría tres o cuatro meses.”

Regina, aturdida, dijo: -"¿Qué?"

El médico se lo repitió.

El mundo de Regina daba vueltas. ¿Cómo podría su pequeño hijo tener cáncer? ¡Era demasiado joven!

"¿Señora Lograsso?" el médico preguntó.

Regina se secó las lágrimas de sus ojos. "Vamos a hacer lo que se tenga que hacer por Kyle."

Jeff y Regina se sentaron en la cabecera de Kyle. Un parche cubría el lugar donde alguna vez tuvo su ojo izquierdo. Su recuperación comenzó de inmediato. Cuatro horas después de la operación, se levantó con piernas temblorosas y empezó a usar su palo de golf de plástico. Kyle iba a estar bien.

A Kyle le pusieron un ojo de cristal. En poco tiempo la vida volvió a la normalidad. Sin embargo, una noche se puso muy enfermo. Se esforzaba mucho para respirar. Regina se quedó mirando a su pequeño hijo mientras jadeaba en busca de aire.  Lo cogió, lo envolvió en sus brazos, lo puso en el coche y corrió al hospital.

Durante el trayecto al hospital Regina supo que no podría llegar a tiempo para salvar la vida de su hijo. Así que se estacionó y tocó en la primera puerta que encontró. "Llame al 911!" (Número de emergencias) suplicó.

Regina se sentó en la parte trasera de la ambulancia mientras el paramédico se encargaba de su hijo. El pulso de Kyle bajó mucho, el paramédico le gritó al conductor: "!Date prisa!"

Regina cerró los ojos y rezó...

Kyle desarrolló una infección en la sangre debido a la quimioterapia. Su vida estaba en peligro. Llegaron al hospital. Su temperatura era de 40.5 grados. Con tratamiento, Kyle se recuperó. A la edad de tres años, desafió a la muerte una vez más.

El papá de Kyle, Jeff, quería que su hijo experimentara en un campo de golf real, pero pensó que era mejor si su hijo tomaba clases primero. Llamó a los profesionales de varios campos de golf en la zona, pero ninguno quiso trabajar con un niño tan pequeño. Sólo uno dijo: "Yo no suelo trabajar con niños tan pequeños, pero ¿por qué no lo traes? Le voy a echar un vistazo y tomaré una decisión."

El profesional echó una mirada a Kyle y reconoció una réplica de Tiger Woods. Utilizando su computadora, superpuso el swing de Kyle y Tiger juntos. Eran una sincronía perfecta. Sus swings eran iguales.

Kyle es un niño con un talento increíble. Tiene dos hermanas mayores. Un día, él tomó su ojo de vidrio y lo puso en la caja de cereal que su hermana iba a desayunar. Ella tomó una cucharada, empezó a masticar, sintió algo, lo sacó y empezó a gritar. Kyle se echó a reír y salió corriendo a esconderse.

¡Los niños siempre serán niños!

 Jeff lleva a Kyle al campo de golf cada vez que puede. A pesar de que él no conoce el juego, Kyle sí. El papá es el caddie (cargador de los bastones de golg) y el pequeño Kyle juega. Jeff dice que la gente se molesta cuando se enteran de que tienen que jugar con un niño, pero no tardan en cambiar de opinión.

En el cuarto hoyo de una ronda, un miembro del grupo de Kyle llamó a su esposa. "Querida, no vas a creer esto, ¡estoy siendo derrotado por un niño de cuatro años!"

Kyle y Tiger Woods
Al momento de escribir esta historia, Kyle tenía 7 años y está libre de cáncer. Su mejor marca es de 89. Para un campo de nueve hoyos, es de 38. Estas son marcas que solo puedo soñar. Kyle jugaría más, pero tiene dos hermanas mayores. También necesitan la atención de sus padres para sus actividades.

Cuando hablé con Regina, le pregunté: "¿Cómo puede Kyle hacerlo? Soy muy malo en el golf, y tengo dos ojos. Así que ¿cómo lo hace?"

Regina dijo: "Mike, los médicos piensan que tenía poca o ninguna visión en su ojo izquierdo desde que nació. El ve lo que siempre vio."
Pensé en eso. El pequeño Kyle ve lo que siempre vio. Se crió en un mundo de dos dimensiones. Es su mundo. Nadie le dijo que no podía jugar golf, así que él lo hizo.

Kyle es el aventurero de esta década y muchas más por venir. Sorprenderá a muchos con su extraordinaria habilidad y nos hace reflexionar sobre las cosas que nosotros nunca intentamos hacer porque nos dijeron, "¡No puedes hacer eso!"

Michael T. Smith

Michael vive con su esposa Ginny en Caldwell, Idaho. Trabaja como gerente de proyectos en Telecomunicaciones y en su tiempo libre escribe historias inspiracionales.
Recientemente ha sido publicado en dos “Caldo de Pollo para el Alma" (Todos en la familia y Cosas que aprendí de mi Gato), en “Thin Threads – Momentos que cambian la Vida” y en “Catholic Digest”.

Para entrar a las historias de Michael da CLIC AQUÍ:

Para leer más de Kyle y su misión visita la Página de Kyle: http://www.kylelograsso.org/

Aquí hay dos videos para que conozcas a Kyle:

Entrevista Parte Uno:



Entrevista Parte Dos: 



Publicada originalmente en Internet en Insight Of The Day de Bob Proctor

Adaptación al Español: Graciela Sepúlveda; Andrés Bermea

Here the English version...

You Can't Do That!

Jeff Lograsso, a United States marine sergeant stationed in Japan, and his wife Regina sat in their hotel room in Korea, where they vacationed to watch a softball tournament. Their eighteen month old son, Kyle, played with the remote control to the television. He hit the button to change the channel over-and-over. On one punch of the button, a golf tournament or an infomercial about golf was on. His parents don't remember which it was, but it was golf.

Kyle stopped. He focused on the television. The golfers intrigued him. He watched them swing. Kyle mimicked them with the remote control. When they swung their clubs, Kyle swung the remote.

Jeff, Regina and their son returned to Japan. They bought Kyle a plastic golf club. Whenever golf was on television, Kyle watched and swung his club with professionals. Golf became his Sesame Street.

Jeff didn't golf, but a good friend of his did. He watched young Kyle swing an d said, "Jeff, Kyle has a perfect swing."

Jeff thought nothing of it. His son was not even two. It was too early to think of sports.

A few months before Kyle turned two, Regina noticed something strange. When Kyle turned his head in a certain way, and the light was just right, there was a white spot in her son's eye. She took him to an optometrist. The doctor looked in his eye. "I think Kyle has a cataract." He paused, looked again, "It sure looks like one. It can be removed easily, but just to be sure, I'm going to recommend a specialist."

Regina watched as the specialist examined Kyle. She'd seen and experienced eye examines. The doctor seemed to take longer than normal. Time passed. Her anxiety grew. The doctor stared into Kyle's eyes and finally looked up. "Mrs. Lograsso, I think this is more serious than a cataract. I think your son has cancer. It's in both eyes”.

"I'm certain Kyle has bilateral retinoblastoma. It's a cancer that develops quickly in the cells of the retina and spreads. It's very rare. Fewer than one hundred children in the United States develop it in a year."

Regina sat in silence. Was she hearing correctly? Did her little boy have cancer? Her voice returned. Tears streamed down her cheeks. "What can be done?" she finally asked.

"I'm sorry, Mrs. Lograsso.' The specialist stroked Kyle's hair. "This is a very aggressive cancer. We have to remove his left eye. With chemotherapy, we may save his right. If we don't do this, the cancer will spread to his brain. Your son will only live three or four months."

Regina, stunned, said, "What?"

The doctor repeated.

Regina's world spun. How could her little boy have cancer? He was too young!

"Mrs. Lograsso?" the doctor questioned.

She wiped tears from her eyes. "We'll do what has to be done for Kyle."

Jeff and Regina sat by Kyle's bedside. A patch covered the spot where he once had a left eye. His recovery began immediately. Four hours after his operation, he stood on unsteady legs ands swung his plastic club. Kyle was going to be alright.

Kyle was fitted with a glass eye. Life returned to normal for a little while. One night he became ill. He labored for air. Regina stared at her young son as he gasped for air. She grabbed him up, wrapped him in her arms, put him in the car and sped to the hospital.

Part way there, she knew she wouldn't make in time to save her son's life. Regina pulled to the curb and knocked on the first door she came to. "Call 911!" she pleaded.

Regina sat in the back of the ambulance as the paramedic administered to her son. Kyle's pulse dropped so low, the paramedic yelled to the driver, "You better hurry!"

Regina closed her eyes and prayed...

Kyle developed a blood infection due to the chemotherapy. His life was in jeopardy. They arrived at the hospital. His temperature was one hundred and five degrees. With treatment, the young man recovered. At the age of three, he defied death once again.

Kyle's dad, Jeff, wanted his son to experience a real golf course, but he thought it best if his son took lessons first. He called several golf professionals in their area, but none would work with such a young kid. Only one man said, "I don't normally work with children so young, but why don't you bring him over? I'll take a look at him and make a decision."

The professional took one look at Kyle and recognized a Tiger Woods replica. He used his computer, superimposed Kyle and Tiger swinging together. They were a perfect match. Their swings were the same.

Kyle is just a little boy with an amazing talent. He has two older sisters. One day, he took his glass eye out and put it in the box of cereal his sister would eat for breakfast. She took a spoonful, started to chew, felt something, pulled it out, and began to scream. Kyle laughed and ran for cover.

Boys will be boys!

Jeff takes Kyle to the golf course whenever he can. Although he doesn't know the game, Kyle does. Dad caddies and young Kyle plays. Jeff says people groan when they learn they have to play with a kid but they soon change their tone.

On the fourth hole of one round, a member of Kyle's group called his wife. "Hun, you won't believe this, but I am being beaten by a four-year-old boy!"

Kyle and Tiger Woods
At the time of this writing, Kyle is seven years old and is cancer free. His best score is 89. For a nine hole course, it's 38. These are scores I can only dream of. He would play more, but he has two older sisters. They need their parent's attention for their activities too.

When I spoke to Regina, I asked her, "How does Kyle do it? I suck at golf, and I have two eyes. Just how does he do it?"

Regina said, "Mike, the doctors think he had little or no sight in his left eye from the beginning. He sees what he always saw."
I thought about that. Young Kyle sees what he always saw. He grew up in a two dimensional world. It's his world. No one told him he couldn't golf, so he does it.

Kyle is the adventurer of this decade and many more to come. He will amaze many with his extraordinary skill and make us all reflect on the things we never attempted, because we were told, "You can't do that!"

Michael T. Smith

Michael lives with his lovely wife, Ginny, in Caldwell, Idaho. He works as a project manager in Telecommunications and in his spare time writes inspiration stories. He has recently been published in two Chicken Soup for the Soul Books (All in the Family and Things I Learned from My Cat), in "Thin Threads - Life Changing Moments" and in Catholic Digest.

To read more of his stories CLICK HERE:

To read more about Kyle and his mission visit, Kyle's Homepagehttp://www.kylelograsso.org/

Watch two videos of Kyle:

See Kyle's first interview



See Kyle's follow-up interview: 

  

Published on Insight Of The Day  from Bob Proctor

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sábado, 21 de mayo de 2016

“Lo bailado, nadie se lo quita”

Rudolf Nureyev
“Lo bailado, nadie se lo quita”

Una buena definición de éxito es el ser feliz con lo que haces, de ahí la importancia de encontrar eso que te hace feliz, por lo que te levantas cada mañana, que te motiva, y que buscas seguir hasta que se haga una realidad, venciendo obstáculos, no haciendo caso a los demás que no puedes o que no lo vas a lograr, etc. y un caso que puede ilustrar esto, es el de una persona entregada en cuerpo y alma a lo que más amaba y lo hacía feliz: Rudolf Nureyev, el bailarín ruso que logró la fama y el éxito bailando y bailando y bailando…

Compilado por Graciela Sepúlveda

Rudolf Khametovich Nureyev nació en un tren Transiberiano cerca de Irkutsk, Siberia, Unión Soviética, el 17 de marzo de 1938 y sucedió durante un viaje que hizo su madre Feride, para visitar a su marido quien estaba sirviendo en el ejército rojo en otra ciudad. Rudolf fue el cuarto hijo y único varón de su familia. Las condiciones en las que vivían no eran buenas: la comida era escasa, los caminos estaban sin pavimentar y los inviernos eran muy largos y el frío tan intenso que Nureyev alguna vez dijo que cuando su nariz escurría, el moco se convertía en hielo. Todo el mundo sufría penurias pero los Nureyevs eran más pobres que otros. Su principal alimento eran papas cocidas, y cuando iba a la escuela se reían de él por no tener zapatos y por usar uno de los abrigos de sus hermanas.


Sin embargo, la ciudad tenía un teatro de ópera con un buen nivel, así que en la víspera de Año Nuevo de 1945, la mamá de Rudolf, con un solo boleto, pasó de contrabando a todos sus hijos para que vieran el ballet “Song of the Cranes” que venía de Leningrado. Inmediatamente Rudolf decidió que iba a ser un bailarín. La relación con su padre no era muy buena debido a la ausencia de este, sin embargo, a pesar de las negativas de su padre para que se dedicara a esto, Rudolf estaba decidido y nadie lo detendría.

De pequeño empezó a bailar en espectáculos folclóricos, sus maestros observaron sus dotes y lo animaron a estudiar en Leningrado. Por esos días llegó a su ciudad una gira del ballet Bolshoi, hizo una prueba con ellos y lo aceptaron, sin embargo, buscando siempre lo mejor, Rudolf consideró que la mejor escuela era el Ballet Kirov, así que abandonó la compañía de la gira y compró un boleto a Leningrado, sede del Kirov.

Allí hizo una prueba y fue aceptado con el comentario "te convertirás en un bailarín muy brillante o en un fracaso total - y muy probablemente en un fracaso". Afortunadamente no hizo caso a ese comentario, y aunque sabía que ya iba tarde, pues a sus 17 años le faltaban algunas habilidades que sus contemporáneos habían adquirido al haber ingresado siete años antes, esto para él significó un gran reto para ganar conocimiento, control y comprensión y a la vez sin perder la espontaneidad y la individualidad de su talento natural. Durante los siguientes tres años Rudolf se enfocó duramente en practicar fuera de clases los pasos que encontraba más difíciles, decidido a alcanzar y superar a los demás. Sin embargo era rebelde y desafiaba reglas que le parecían tontas como ausentarse de la residencia, que estaba penalizado, para ir a ver cada actuación que podía en el teatro Kirov. Nureyev se ganó la reputación de ser difícil, afortunadamente se encontró con un maestro excepcional, Alexander Pushkin, quien al ver su determinación y capacidad de trabajo intenso lo fue guiando sacando de él todo su potencial.

Después de su graduación Rudolf continuó con el Kirov y pasó a convertirse en solista.

Poco después, se lesionó un tobillo, pero pronto volvió al escenario a pesar de la opinión del médico de que nunca volvería a bailar. A partir de entonces, a lo largo de su carrera tuvo dolor y una susceptibilidad a problemas en el tobillo que habría disuadido a cualquiera menos determinado y persistente que él, eso nunca lo venció.

Durante tres años con el Kirov interpretó quince diferentes papeles (incluyendo Don Quijote, Giselle, La Bayadera, La Bella Durmiente El Lago de los Cisnes), además de otros que ya había hecho como estudiante. Muy pronto tuvo un club de fans deseosos de ver cada una de sus prestaciones. Ellos admiraban la pasión de su danza y el hecho de que muchas veces hacía sus propias interpretaciones en cada ballet. También rediseñaba algunos de los trajes (pero primero pedía aprobación) y discutía con los profesores o directores de ensayo, a veces saliendo del estudio para practicar por su cuenta.

A finales de la década de 1950, Nureyev se había convertido en una sensación en la Unión Soviética. Sin embargo, aunque el Ballet Kirov estaba preparando una gira por Europa, el carácter rebelde de Nureyev y su actitud inconformista lo hicieron un candidato poco probable para un viaje a Occidente, ya que este viaje iba a tener una importancia crucial para las ambiciones del gobierno soviético, pues con él quería hacer retratar su supremacía cultural. Sin embargo, en 1961, el bailarín principal del Kirov, Konstantin Sergeyev se lesionó y Nureyev fue elegido para sustituirlo en la gira europea del Kirov, no cabe duda, cuando propicias las cosas, éstas se te dan. En París, sus actuaciones electrificaron al público y a la crítica.

Sin embargo su rebeldía se hacía presente, en lugar de regresar obedientemente al hotel después de cada función, salía a divertirse con bailarines franceses y de otras partes, y aunque uno o dos bailarines del Kirov hacían lo mismo, Nureyev fue el que causó alarma entre los agentes encargados del tour.

Cuando todo el mundo llegó al aeropuerto para seguir con el tour a Londres, a Rudolf le dieron un boleto a Moscú y le dijeron que lo necesitaban para una gala, como esto no funcionó, le dijeron que su mamá estaba muy enferma y que después los alcanzaría nuevamente en Londres, incrédulo, estaba seguro de que no le volverían a permitir salir de Rusia y se enfrentaría al descenso de su carrera de vuelta a casa.

Decidió pedir asilo y logró avisar a los amigos que habían ido a despedirlo. Le dijeron a la policía francesa, quien explicó que Nureyev debía acercarse personalmente, lo hizo y se le concedió permiso para permanecer en Francia. Las autoridades rusas a partir de entonces hicieron todo lo posible para desacreditar al "desertor", y en su ausencia fue condenado a prisión. Durante muchos años todos sus viajes los tenía que hacer con documentos temporales, pero con el tiempo se le dio la nacionalidad austriaca, y aunque por años le pidió al gobierno soviético que los dejaran visitar a su madre, no se lo permitieron hasta 1987, cuando su madre estaba muriendo y Mikhail Gorbachev consintió la visita.

Apenas llevaba una semana en París cuando fue contratado por el “Grand Ballet du Marquis de Cuevas” y ya estaba representando “La Bella Durmiente”.

Poco después se fue a Londres donde le ofrecieron un contrato para unirse al “Royal Ballet” como Bailarín Principal. Su primera aparición fue junto a Margot Fonteyn en 1962 y con quien formó una sociedad que duró hasta 1988 en que bailaron juntos por última vez, ella tenía 69 años y él 50. Nureyev se quedó con el Royal Ballet hasta 1970.

Cuando el Royal Ballet necesitaba un nuevo director en 1977, Nureyev era uno de los nombres considerados, pero rechazó la oferta porque quería seguir bailando y así lo hizo hasta que en 1983 se le ofreció el cargo de director de ballet en la Ópera de París, aceptó y lo mantuvo durante seis años hasta que llegó una nueva administración. Con este nuevo cargo pudo seguir bailando en otras partes del mundo siempre y cuando pasara seis meses al año en París.

Las reacciones expresadas por los bailarines franceses al trabajar con él fueron: “Es una gran inspiración.... él hizo el trabajo muy emocionante y satisfactorio.... siempre ayuda a cualquier bailarín que se lo pide, y cuando tenemos cualquier problema siempre podemos ir con él y obtener una respuesta honesta.”

Mientras participaba en todas estas actividades de danza, Nureyev se hizo tiempo para actuar en dos películas, “Valentino” y “Exposed” ninguna de ellas, por desgracia, muy buena, aunque defendió bien sus papeles, y explicó que “encontró una poca de dificultad en un papel sin bailar, porque gran parte del ballet implica actuar”.

Además de bailar algunos de sus amigos músicos le sugirieron que se lanzara también como director de orquesta dada su devoción a la música, se preparó y dio algunos conciertos con una orquesta vienesa, pero fue en Nueva York donde después de conducir la orquesta, fue aplaudido por los propios músicos y ovacionado por todo el público.

Su última producción fue en la Ópera de París “La Bayadère” en septiembre de 1992.
Rudolf Nureyev murió el 6 de enero de 1993. Después de dejar bien provistas a sus hermanas, dejó el resto de su herencia a dos fundaciones, una para ayudar a los bailarines jóvenes y otra para proveer de servicios médicos a los bailarines. Pero lo mejor que dejó fue un grato recuerdo en un número incalculable de personas que lo habían visto bailar o que habían trabajado con él.

Rudolf Nureyev, un hombre exitoso que desde que encontró su vocación a los 7 años la siguió con determinación, perseverancia y entrega, que supo usar su rebeldía e inconformismo para hacer mejor su trabajo, que continuó haciendo lo que amaba a pesar de que le habían dicho que ya no volvería a bailar y prefirió aguantar el dolor toda su vida con valentía, pero con el gozo de su realización personal. Rudolf Nureyev, un ícono del baile que supo cruzar las fronteras entre el ballet clásico y el baile moderno, ejecutando maravillosamente ambos y haciendo grandes avances en la obtención de la aceptación de la danza moderna en el ámbito del “ballet clásico”.






Algunas muestras del talento de Rudolf Nureyev:

Rudolf Nureyev In Great Solo


Nureyev Le Corsaire



viernes, 20 de mayo de 2016

Es lo que llevas y lo que dejas… / It's what you carry and what you leave...

En este mundo todo cambia excepto las buenas obras y las malas acciones; estas te siguen como la sombra sigue al cuerpo.”

“In this world everything changes except good deeds and bad deeds; these follow you as the shadow follows the body.”


RuthBenedict nació en la ciudad de Nueva York, el 5 de junio de 1887. Murió el 17 de septiembre de 1948. Fue una antropóloga estadounidense. En 1946 fue elegida la primera mujer presidente de la Asociación Antropológica Americana. Luego, en 1948 aceptó una invitación de la Unesco a una lectura en un seminario en Checoslovaquia.

Ruth Benedict (born Ruth Fulton, June 5, 1887 – September 17, 1948) was an American anthropologist and folklorist. She was born in New York City, and attended Vassar College and was graduated in 1909. She entered graduate studies at Columbia University in 1919, studying under Franz Boas, receiving her Ph.D and joining the faculty in 1923. Benedict held the post of President of the American Anthropological Association and was also a prominent member of the American Folklore Society.

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jueves, 19 de mayo de 2016

Decídete a pensar positivamente… / Decide to think positively...

“En la vida los ganadores piensan constantemente en función de yo puedo, yo haré, y yo soy. Los perdedores, por su parte, concentran sus fantasías en lo que deberían tener o podrían haber hecho, o en lo que no pueden hacer.”

“The winners in life think constantly in terms of I can, I will, and I am. Losers, on the other hand, concentrate their waking thoughts on what they should have or would have done, or what they can't do.”



Dr. Denis Waitley, PH.D. El doctor Waitley es uno de los escritores, oradores y asesores sobre el alto rendimiento humano más respetados de todo Estados Unidos.
Fue contratado para entrenar a los astronautas de la NASA y posteriormente puso en práctica el mismo programa con los atletas olímpicos. Su álbum de audio, The Psychology of Winning, es un programa de autodominio número uno de ventas, también es autor de quince libros de no ficción, entre los que se encuentran varios Best-Sellers.

Denis Waitley (born 1933), is an American motivational speaker and writer, consultant and best-selling author.


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