sábado, 30 de enero de 2016

¡Un mexicano campeón!


Compilado por Graciela Sepúlveda



Durante este 2016 se llevarán a cabo los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro, y Gustavo Sánchez Martínez, uno de los mejores nadadores nacionales e internacionales de México, representará orgullosamente a nuestro país, pero no propiamente en los Juegos Olímpicos, sino en los Paralímpicos, les platico la historia de este valiente nadador…

Gustavo Sánchez Martínez nació en la Ciudad de México, el 3 de mayo de 1994. Él es el más pequeño de la familia, que la forman sus dos hermanas mayores, su papá Gustavo y su mamá Ma. Elena. Gustavo nació con una malformación en ambas piernas y en el brazo izquierdo, esto fue un shock para sus papás, ver en el quirófano a su hijo, deseado y planeado, con esa malformación. Sin embargo su papá sacó toda la fuerza para apoyar a su esposa y para después explicarles la situación a sus hijas y a la familia en general y para afrontar la realidad, y esa realidad era la de no sobreprotegerlo y llevarlo a los lugares más adecuados para que se desarrollara sanamente, Gustavo recuerda haber tenido una infancia muy feliz, donde fue tratado igual que los demás, sin lástimas ni dramas y hablándole siempre con la verdad.

Desde chico sus papás le decían: “si quieres algo, hazlo tú. Inténtalo. Estírate. Alcánzalo”. Se escucha un poco cruel pero eso le ayudó a ser quien es. Ellos querían que fuera independiente. Gustavo admira en él mismo las ganas de salir adelante, su actitud, su fuerza, su forma de pensar que nada es imposible.

Cuando fue tiempo de entrar a la escuela los papás de Gustavo batallaron mucho en encontrar una donde lo aceptaran, le ponían muchos peros, como que no había adecuaciones para su discapacidad, y por más que el papá les decía que él lo llevaba y traía y subía y bajaba no lo querían, hasta que encontraron un colegio que no solo lo aceptó, sino que lo apoyó incondicionalmente y donde pasó la primaria y la secundaria muy querido y aceptado por sus compañeros

Los médicos le recomendaron a los padres de Gustavo someterlo a terapias acuáticas para que realizara ejercicios que lo ayudarían a desarrollar la fuerza necesaria que requerían las otras partes de su cuerpo, como el dorso y el brazo derecho.

Y así comenzó a nadar en el 2001, a los 7 años, en la alberca olímpica de Ciudad Universitaria con Pumitas Natación, por diversión y por salud, pero tuvo tan excelente desempeño en el agua que un año más tarde ya estaba no solo participando en su primera competencia nacional, sino ganando su primera medalla de oro, ahí tuvo por primera vez contacto con todos los atletas paralímpicos que él admiraba, fue ahí cuando empezó a soñar con los Juegos Olímpicos, y con una firme decisión empezó a entrenar a los 9 años, en el 2002, como parte de la selección nacional de paralímpicos, sin embargo en la UNAM no había equipo de paralímpicos en natación, así que Gustavo iba como único representante de la Universidad a las competencias.

En el 2005 Gustavo pisó por primera vez el centro Paralímpico e inició un nuevo proceso de alto rendimiento con miras a las más importantes competencias internacionales de natación, ahí se enfrentó a un nuevo ambiente, nuevos compañeros y un nuevo entrenador, José Peláez, que desde el primer momento vio en Gustavo a un atleta fuera de serie, con cualidades sobresalientes de inteligencia, voluntad y fuerza física, y con la motivación y confianza que le brindó su profesor, Gustavo poco a poco fue escalando peldaños

En el 2007 se convirtió en campeón nacional de estilo libre en los Sextos Juegos Nacionales Deportivos sobre Silla de Ruedas, y también tuvo el mismo título, pero de la Olimpiada Nacional que se llevó a cabo en Tamaulipas. Fue en el 2008 que llegó la primera competencia internacional para Gustavo, en el Campeonato Mundial Juvenil en Estados Unidos, ahí él se impresionó de ver al equipo de casa con un staff de decenas de personas detrás de los competidores, médicos, chefs, masajistas, etc. y Gustavo, solo con su entrenador, ganó 3 medallas de oro, convirtiéndose en campeón mundial juvenil a los 14 años, Gustavo comenta que también empezó a soñar con tener un equipo que lo acompañara a las competencias en un futuro.

Cuando entró a la preparatoria empezó a convivir mucho con sus amigos en fiestas, pero sabía poner sus límites y seguir siendo un deportista de alto rendimiento tanto en la alberca como fuera de ella, Gustavo comenta: “Hay que dejar reuniones y fiestas. Son ‘cambios’ más que sacrificios”.

En el 2009 ganó 7 medallas de oro en los Panamericanos de Bogotá, Colombia donde fue nombrado el atleta más destacado del evento, y esto lo llevó al mundial del 2010 en Holanda, tenía solo 16 años. Ahí obtuvo 3 medallas de bronce, por lo que se sintió decepcionado, sin embargo, sabía que seguramente estos nadadores serían a los que se enfrentaría en los Juegos Olímpicos, aunque todavía no le confirmaban que iría a estos, él tenía la confianza que lo lograría y además que los vencería en Londres 2012, y ¿qué creen? Pues así fue, se trajo 2 medallas de oro, una de plata y una de bronce, Gustavo hizo historia.

Y claro que a veces Gustavo se cansa y no tiene ganas de entrenar, pero su papá le dice: “Está bien, pero no se te olvide que el ruso, el alemán y el chino están entrenando, y que hay mucha gente esperando que te tropieces para tomar la delantera.” Cuando falta fortaleza, otro aprovecha la oportunidad.

Y así siguió compitiendo y ganando más y más medallas, y preparándose para la siguiente Olimpiada que será este 2016 en Brasil, estaremos muy atentos y echándoles porras a este joven que a pesar de todas sus dificultades ha llegado muy lejos y obtenido muchos logros, entre ellos es poseedor de un ranking mundial del quinto para arriba, posee 5 records de América, ha ganado muchos premios muy importantes como el premio Nacional del Deporte otorgado en la Presidencia de la República en el 2012.

Su papá es quien se dedica en cuerpo y alma a Gustavo, y él mismo presume que su esposa es la proveedora de la familia, él lo lleva y lo trae diariamente a sus entrenamientos en Ciudad Universitaria y en el Centro Paralímpico de la CONADE, la cual lo distinguió como Talento Deportivo Juvenil, proporcionándole una beca, actualmente estudia Ingeniería en Producción y Audio. Gustavo, siente una gran pasión por la música, y aunque le falta un brazo, es capaz de hacer unas mezclas de música como el mejor, en el futuro quiere tener su disquera o trabajar en un buen puesto en un lugar donde pueda manejar mezcladoras y consolas. También dentro de sus planes está el casarse y formar una familia, él quiere ser un papá apoyador, que escucha y acompaña como lo han sido siempre sus papás.

Gustavo Sánchez, un joven exitoso, lleno de vida, de pasión, de ganas, de voluntad, y que con todo esto y más ha logrado cosas extraordinarias, me encanta una frase que dice en sus entrevistas y que lleva a la práctica cada día: “Nada es imposible. Hay quienes que se levantan y ven cómo se mueve el mundo, y entonces deciden si se suben o no. Existen personas que se levantan a mover el mundo. Creo que deberíamos ser más los que nos levantamos a mover el mundo”, y otra cosa sería.


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