domingo, 7 de mayo de 2017

Un Gran Salto / One Giant Leap

Tenemos una historia que contarte…
We have a story to tell...
(Please read this story below the Spanish version)


Un Gran Salto

Era un lunes por la noche en octubre de 2008 cuando sentí un extraño dolor en el pecho. Mi cuerpo me estaba diciendo algo y necesitaba escucharlo. Por cinco años había sido un mandamás en una gran compañía de coaching (asesoría). Tenía un prestigioso título, toneladas de reconocimientos, había asesorado a personas increíbles, y estaba ganando muy buen dinero con todo y que la economía de los Estados Unidos caía por un resbaladero y sin tocar baranda.

El problema era que ya no me sentía en consonancia con la compañía. Bueno, estoy siendo amable. La verdad es que la compañía tenía una dirección deprimente de parte de los dueños y era muy doloroso trabajar allí. Era un ambiente patético, triste, basado en el miedo, y me sentiría con un cero en integridad si me quedaba. Todo el prestigio, reconocimiento y dinero pueden haber satisfecho mi ego, pero no significaban nada para mi cuerpo y mi alma. Es por eso que me sentí como si estuviera presentando un tumor canceroso.

Aunque era la primera vez que mi cuerpo reaccionaba tan intensamente, en mi corazón sabía que había estado en un callejón sin salida desde hace años. Aún así, me quedé. Me quedé llamada tras llamada, hora tras hora, día tras día, semana tras semana, mes tras mes, y año tras año aunque no me sentía del todo bien.

¿Por qué me quedé tanto tiempo en una situación en la me sentía tan mal? ¿Por qué me quedé cuando no podía cambiarla y veía que sería cada vez peor? En pocas palabras, me quedé por miedo. En esa época no tenía un plan de respaldo. Recientemente había iniciado mi propio negocio de consultoría “por  fuera”, pero apenas si producía algún ingreso. Cada vez soñaba más frecuentemente con ser el amo de mi destino, mi entusiasmo se elevaba, pero entonces las dudas llegaban para desanimarme. “¡Debía estar loco al siquiera considerar abandonar el barco en una mala economía!”

Avanzando y retrocediendo pasé varios meses luchando sobre la decisión, con mis lazos con el dinero y la seguridad venciendo sobre mi deseo, y con mi autoestima cayendo en picada. Avancé unos cuantos pasos, para luego detenerme en seco preguntándome: “¿Cómo va a funcionar esto?” No tenía idea en ese entonces de como responder a esa pregunta.

Sin embargo, en el momento en que sentí ese terrible dolor en mi cuerpo, supe lo que tenía que hacer. Mi miedo estaba siendo sobrepasado por mi biología. Completé todas mis llamadas de asesoría de la semana, después llamé a mi jefe y respetuosamente renuncié. Decidí que mi vida era demasiado valiosa para seguir haciendo ese trabajo. Recuerdo que pensé que si perdía hasta el último centavo que tenía en perseguir mi pasión y construir mi propio negocio, no importaría.

Con eso, di un gran salto de fe hacia un abismo incierto. Y tengo que decirte ¡Que fue lo más asombroso que he hecho! La sensación fue emocionante.

El dolor en mi cuerpo desapareció.

Mirando atrás, me di cuenta que renunciando estaba simplemente practicando lo que predicaba. Tomé el consejo que les había estado dando a mis clientes y lo puse en práctica. Estar en la compañía no me hacía bien, y sentirse bien debe ser una prioridad en la vida y en el trabajo. Como no podía cambiar la forma en que la compañía me hacía sentir, tenía que salirme.

Más importante aún, yo quería, no necesitaba, estirar mis alas y ver lo que podía llevar a cabo utilizando las habilidades y los conocimientos que había estado perfeccionando, de tal manera que sería un ganar-ganar-ganar- haciendo lo que me gusta todos los días, creando libertad financiera para mí, y ser increíblemente feliz siendo yo mismo ante los demás.

Después de unas muy merecidas vacaciones, seguí adelante y creé una visión de lo que quería y como podía lograr esa diferencia que sentí que estaba aquí para realizar. En mi corazón y mis entrañas supe que tenía mucho más que dar en la vida. Tenía una enorme cantidad de energía, pasión y amor dentro de mí que estaba lista para explotar como una bomba nuclear. Sabía que el propósito de mi vida era el servicio y que la asesoría era el vehículo. Afortunadamente eso me quedó claro en mi antiguo T-R-A-B-A-J-O.

A continuación tomé acciones y muchas. Inmediatamente mejoré mi sitio web. Creé productos que podrían ser vendidos en línea. Establecí alianzas y empresas conjuntas. Construí mi base de datos de correos electrónicos. Ofrecí llamadas gratis de asesoría para obtener nuevos clientes. A decir verdad, trabajé muchísimo por varios meses seguidos.

También, trabajé en mí. Me ejercité intensamente, mejoré mi nutrición, y trabajé diariamente para fortalecer mi auto-confianza. Sabía que mi éxito dependía tanto de lo que estaba haciendo como de quien estaba yo siendo como persona. Evalué mis decisiones pasadas para ver donde mi vida había tomado la dirección equivocada, descubriendo en el proceso que cada trabajo que había tenido en el pasado era algo “seguro” que garantizaba el estilo de vida que quería, a pesar de que el precio había sido vender mi pasión.

Hoy me siento afortunado de que la energía de mi trabajo anterior era tan desgastante que me vi obligado a abandonar de la situación. Si la dinámica hubiera sido mejor, probablemente no estaría en el camino que estoy ahora. En el momento en que di mi gran salto, estaba listo para tomar el control de mi vida y empezar a hacer una gran aportación. Estaba listo para crear una situación en la que no notaría la diferencia entre trabajar y jugar. Había hecho prosperar económicamente otras personas mientras ponía mis propios sueños en espera. Dejé de preocuparme por lo que otros pudieran pensar o decir sobre mis decisiones. Estaba listo para encontrar la verdadera felicidad, ponerle fin a la tolerancia, y vivir la vida al nivel más alto posible. Estaba listo para vivir la vida que quería y merecía.

Para mí, la pasión es un estilo de vida. Mi vida consiste en el equilibrio entre ganar tanto como sea posible en el menor tiempo, para que así pueda disponer de un tiempo para mí y enfocarme en las relaciones más importantes de mi vida. Nada me hace más feliz que la creatividad. Mis días incluyen tomar videos para mi blog, escribir libros, y desarrollar contenidos para mi siguiente tele seminario. El resto del tiempo, me siento en la playa “trabajando” en mi bronceado mientras diseño el plan maestro para mi negocio.

Escucha, yo no afirmo que sé mucho, pero si sé una cosa: nadie va a salir de este juego vivo. Vamos a morir algún día. Así que necesitamos preguntarnos ¿Cuándo vamos a vivir realmente? ¿Por qué nos quedamos en situaciones que no queremos? En mi caso me quedé por miedo. Pero tan pronto como decidí dar el salto, tan pronto como dije: “este es el paso que estoy dando”, el miedo se desvaneció.

Di el gran salto, y la red protectora apareció.

Rich German

Nuestra historia para hoy domingo la publicó originalmente Bob Proctor en su blog “Insight of theDay” y está basada en el libro de su amigo Rich German Monetize Your Passion (Haz dinero con tu pasión).

Publicada originalmente en Internet en Insight Of The Day de Bob Proctor

Adaptación al Español: Graciela Sepúlveda y Andrés Bermea


Here the English version…


One Giant Leap

It was a Monday night in October 2008 when I felt a strange pain inside my chest. My body was telling me something and I needed to listen. For five years, I had been a top dog at a major coaching company. I had a prestigious title, got a ton of recognition, coached incredible people, and was making good money even as the U.S. economy was sliding down the tubes without touching the sides.

The problem was that I no longer felt aligned with the company energetically. Okay, I am being nice. The truth was that the company had dismal direction from its owners and it was extremely painful to work there. This was a pathetic, sad, fear-based environment, and I felt like I had zero integrity staying. All the prestige, recognition, and money may have satisfied my ego, but they meant nothing to my body and soul. That's why I felt like I was manifesting a cancerous tumor.

Though this was the first time my body had reacted so intensely, in my heart I knew I was in a dead-end situation for a few years. Even so, I stayed.
I stayed call after call, hour after hour, day after day, week after week, month after month, and year after year even though it didn't feel good at all.

Why did I stay so long in a situation that felt so bad? Why did I stay when I could not change it and saw that it would only get a lot worse? Quite simply, I stayed out of fear. At that time, I did not have a solid backup plan in place. I had recently started my own coaching business "on the side," but it was barely producing any income. As I dreamed more often of being the master of my destiny, my excitement level would rise, but then doubt would kick in to discourage me. "I must be crazy even to consider jumping ship in a bad economy!"

Back and forth I went for months wrestling over the decision, with my ties to money and security winning out over my desire and my self-respect taking a nose dive. I'd take small steps forward, and then halt in my tracks wondering, "How is this going to work?" I had no idea back then how to answer that question.

Still, the moment I felt the awful feeling in my body, I knew what I had to do. My fear was being overridden by my biology. I completed all my coaching calls for the week, then called my employer and respectfully quit. I decided my life was too valuable to do that job anymore. I remember thinking that if I lost every dime I had on pursuing my passion and building my own business it would not matter.

With that, I took a giant leap of faith into an uncharted abyss. And I have to tell you, it was the most amazing thing I ever did! The feeling was exhilarating.

The pain in my body vanished.

Looking back, I realized that by quitting I was simply practicing what I preach. I took the advice I had been giving to my clients and did it. The organization did not feel good and feeling good has got to be a top priority in life and in business. Since I couldn't change the way that company was going to feel, I had to get out.

More importantly, I wanted, no needed, to stretch my wings and see what I could accomplish using the skills and insights I'd been honing in a way that would be a win-win-win-doing what I loved every day, creating financial freedom for myself, and being insanely happy making a difference for other people.

After a well-deserved vacation, I went ahead and created a vision of what I wanted and how I could make the difference that I felt I was here to make. In my heart and gut I knew there was so much more for me to do in life. I had a crazy amount of energy, passion, and love inside me that was ready to explode like a nuclear bomb. I knew my life's purpose was to be of service and that coaching was the vehicle. Fortunately that much had become clear to me at my old J-O-B.

Next, I took action-and lots of it. I immediately improved my website. I created products that could be sold online. I developed alliances and set up joint ventures. I built up my email database. I offered free coaching calls to get new clients. Truthfully, I worked my butt off for several months in a row.

Also, I worked on myself. I exercised intensively, stepped up my nutrition, and worked daily to strengthen my self-confidence. I knew my success was contingent upon both what I was doing and who I was being as a person. I evaluated my past choices to see where my life had turned in a wrong direction, discovering in the process that every job I'd taken in the past was a "safe" one that guaranteed me the lifestyle I wanted, even though the price had been selling my passion short.

Today I feel fortunate that the energy of my former job was so draining that I was forced out of the situation. If the dynamic had been better I probably would not be on the path I am on now. By the time I took my giant leap, I was ready to take control of my life and begin making a huge contribution. I was ready to create a situation in which I would not know the difference between work and play. I was also done making other people wealthy while I put my own dreams on hold. I was no longer concerned about what people might think or say about my choices. I was ready to find real happiness, end toleration, and live life at the highest level possible. I was ready to live the life I wanted and deserved.

For me, passion is a lifestyle. My life is about having balance and earning as much as possible in as little time as possible so I have time to take of myself and to focus on the most important relationships in my life. Nothing makes me happier than creativity. My days include shooting videos for my blog, writing books, and developing content for my next teleseminar. The rest of the time, I am sitting on the beach "working" on my tan while devising the master plan for my business.

Listen, I don't claim to know too much, but I do know one thing: none of us are getting out of this game alive. We are going to die one day. So we really need to ask, when are we going to really live? Why do we stay in situations we don't love?
In my case, I stayed because of fear. But as soon as I made the decision to leap, as soon as I just said, "This is the move I am making," that fear melted away.
I took one giant leap. And the net appeared.

Rich German

Today's story is from Rich German's brand new book, Monetize Your Passion. In an effort to raise money for homeless children,

Posted by Bob Proctor on “Insight of theDay”.


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